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España ha conseguido un nuevo hito en la gestión del agua urbana. Durante el pasado año, el volumen de agua no registrada, es decir, aquella que no se contabiliza por pérdidas reales o aparentes, se redujo hasta el 19 %, la cifra más baja desde al menos 1990.
Así lo recoge el “XVIII Estudio Nacional de Suministro de Agua Potable y Saneamiento en España 2025”, elaborado por la Asociación Española del Agua Urbana (Daquas) y presentado en Madrid por su presidente, Jesús Maza.
El informe de Daquas refleja una mejora continua en la eficiencia del sistema de agua urbana. En 1990, las pérdidas totales alcanzaban un preocupante 32 %. Tres décadas después, esa proporción se ha reducido casi a la mitad, situándose en un histórico 19%.
De esta cantidad, las pérdidas reales, principalmente fugas en las redes de distribución, bajaron hasta un 10,1 %, una cifra que confirma la eficacia de las inversiones en control y detección de fugas, aun cuando el ritmo de renovación de las infraestructuras sigue siendo bajo.
Un servicio de agua urbana que cubre al 75 % de la población
El estudio se apoya en encuestas realizadas a gestores del agua urbana de 1.784 municipios españoles, que en conjunto representan a 36,4 millones de habitantes, es decir, el 75 % de la población nacional. Estos datos ofrecen una fotografía detallada de un servicio público esencial que no solo abastece a los hogares, sino también a sectores productivos e institucionales.
Según los resultados, el 66 % del agua urbana se destina al uso doméstico, el 20 % a fines industriales, y el 14 % restante a otros usos, como los municipales o los vinculados a instituciones. Esta distribución pone de manifiesto el papel central de los hogares en el consumo total de agua, aunque también subraya la importancia de una gestión equilibrada entre los distintos sectores.
España dispone de 248.245 kilómetros de redes de distribución de agua, una cifra que da idea de la magnitud del sistema nacional. Sin embargo, las tuberías y conducciones acusan el desgaste del tiempo. Según Daquas, el índice de renovación anual se sitúa en el 0,54 %, un valor muy por debajo del 2 % considerado ideal para mantener una red moderna y eficiente. Este “evidente envejecimiento”, como lo califica la patronal, representa uno de los principales retos para el futuro, especialmente en un contexto de cambio climático y estrés hídrico creciente.
El agua urbana no solo es un bien esencial: también es un servicio que genera una importante actividad económica. En total, el importe facturado anualmente alcanzó los 9.617 millones de euros, distribuidos de la siguiente manera:
- 45 % corresponde al abastecimiento,
- 34 % a la depuración,
- 12 % al alcantarillado, y
- 11 % a otros conceptos, como mantenimiento de contadores y acometidas.
Tarifas con grandes diferencias entre regiones
El precio medio del agua doméstica en España se sitúa actualmente en 2,23 euros por metro cúbico (sin IVA). De esa cantidad, 1,29 euros se destinan al servicio de abastecimiento y los 0,94 euros restantes al saneamiento.
A nivel autonómico, las diferencias son significativas. Cataluña presenta la tarifa más alta, con 3,01 euros por metro cúbico, seguida de Andalucía (2,74 euros) y Ceuta y Murcia (2,67 euros). En el extremo opuesto se encuentran Melilla (1,00 euro), Castilla y León (1,20 euros) y La Rioja (1,62 euros).
A pesar de estas variaciones, Daquas recuerda que las tarifas de agua urbana en España están entre las más bajas de Europa, situándose un 43 % por debajo de la media continental. En conjunto, la factura del agua representa solo un 0,84 % del presupuesto medio familiar, una proporción que evidencia la accesibilidad del servicio pese a los crecientes costes operativos y medioambientales.
El consumo medio doméstico también muestra una tendencia a la baja. En 2024 se redujo ligeramente hasta 121 litros por habitante y día, la cifra más baja desde 2006, cuando el registro era de 162 litros. Este descenso refleja no solo una mayor concienciación ciudadana sobre la necesidad de conservar el recurso, sino también la eficiencia de los aparatos domésticos y los avances tecnológicos en la gestión del agua.
Un futuro condicionado por la inversión y la sostenibilidad
Aunque los datos del último estudio de Daquas dibujan un panorama alentador, las organizaciones del sector insisten en que todavía queda un largo camino por recorrer. El envejecimiento de las redes, la falta de inversión suficiente y la presión del cambio climático pueden comprometer los avances logrados.
La clave, señalan, estará en reforzar la planificación, aumentar la inversión en infraestructuras y fomentar una cultura del uso responsable del agua. Solo así España podrá mantener su posición como referencia en la gestión eficiente de un recurso cada vez más escaso y valioso.
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