Las personas con discapacidad experimentan las secuelas de la pandemia

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Las personas con discapacidad y la secuelas de la pandemia

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El confinamiento, el cese de la actividad laboral causa y el aislamiento dejan ver la secuelas 

causadas en las personas con discapacidad.

Todos los hemos pasado muy mal.

Pero las personas con discapacidad han visto más golpeado todo el camino que llevaban recorrido.

Hay mucha preocupación con respecto al futuro laboral de este colectivo.

Algunas personas con discapacidad dejan ver mayores dificultades a nivel social

y una tendencia mayor al aislamiento.

También las organizaciones han notificado la disminución de su resistencia física y atencional.

Las personas con discapacidad intelectual o con Síndrome de Down están experimentando cambios conductuales y psicológicos.

Además, la falta de oportunidades laborales se suma a los principales efectos de la actual crisis sanitaria, social y económica por el coronavirus en este colectivo, según señaló este jueves Down Madrid.

“Estamos trabajando para revertir la situación, minimizar lo máximo posible las secuelas, tanto físicas como emocionales, y generar oportunidades laborales, a partir de alianzas y proyectos conjuntos con instituciones y organizaciones, que impidan que nadie quede atrás”, indicó la entidad en un comunicado. “Saldremos de la pandemia todos juntos” dijeron con mucha esperanza.

Las personas con discapacidad intelectual sufren los efectos de la pandemia del coronavirus

Así, el asesoramiento, la orientación laboral y los diferentes programas académicos y formativos llevados a cabo por Down Madrid se vuelven ahora “más necesarios que nunca”.

Desde la fundación muestran preocupación ante el futuro laboral de las personas con discapacidad intelectual. Más del 63% de los trabajadores se encuentran en una situación de inactividad debido a la pandemia. La entidada detalla que "de los 179 activos inicialmente, ahora únicamente trabajan 65".

Esta inactividad laboral viene dada por situaciones indefinidas, como el permiso retribuido y sin retribuir o excedencias, así como por la afectación por Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) y los despidos.

En este sentido, se ha detectado que algunas personas van a necesitar un apoyo extra a la hora de reincorporarse a sus puestos de trabajo por los periodos de parón.

Además, se prevén menos oportunidades laborales para las personas con discapacidad intelectual, tanto para los que buscan su primer trabajo como para las personas que lo han perdido y buscan una nueva oportunidad laboral.

“La pandemia del COVID-19 ha puesto en una situación sin precedentes a toda la población, más si cabe a las personas con discapacidad intelectual”, lamenta la coordinadora de Deporte y Vida Saludable, María Jesús Rihuete, quien apunta que los cambios conductuales y psicológicos de las personas con discapacidad intelectual han sido otro de los efectos de la actual crisis.

Desde el Centro Ocupacional, la psicóloga Beatriz Blanco explica que, en algunos participantes se han observado mayores dificultades a nivel social y una tendencia al aislamiento, además de la disminución de su resistencia física y atencional.

“Durante el tiempo de confinamiento solo han convivido con sus familiares y han perdido algunas de las habilidades sociales con sus iguales”, explicaba Blanco. Ello se traduce en estereotipias, conductas agresivas o disruptivas y desconexión o falta de interés por los demás.

Las rutinas de aislamiento adoptadas durante el confinamiento en niños, jóvenes y adultos con discapacidad intelectual han aumentado con la brecha digital. "El hecho de no estar conectado hace que estés aislado, sin acceso a la información y sin participar en la comunidad" detallaba la psicóloga.

Por ello, uno de los principales retos del próximo curso escolar es la transformación digital y la necesidad de formación específica para evitar el “abismo digital”.

El confinamiento ha dejado secuelas físicas en las personas con discapacidad intelectual

Pérdida de masa muscular, pérdida de capacidad cardiorrespiratoria y flexibilidad, así como un aumento de peso debido a la falta de actividad física.

Desde el Campus de Readaptación Deportiva de Down Madrid, que recientemente ha retomado su actividad, reforzarán en esta nueva normalidad todos los aspectos de la condición física, además de la parte emocional.

“Las miradas de inseguridad de los primeros días se han convertido en sonrisas capaces de traspasar mascarillas y llenar los metros de distancia de seguridad que ahora tenemos que guardar. La recuperación física vendrá, solo es cuestión de voluntad y constancia, y en eso ya somos expertos”, contaba la coordinadora de Deporte y Vida saludable, que apuesta por la “cultura del bienestar”.

Las personas con discapacidad han sufrido durante la pandemia, y ahora las secuelas comienzan a florar a la hora de volver al contacto con la nueva normalidad. Juntos podemos hacer de este mundo un lugar cómodo e inclusivo para todos.

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