Las personas con discapacidad cognitiva siguen sufriendo el aislamiento social

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31/05/2020 - 09:00
Las personas con discapacidad intelectual siguen sin poder recuperar sus actividades.

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Marcel y Alberto llevan toda la cuarentena sin poder acudir a su taller ocupacional para personas con discapacidad cognitiva ni a sus clases de terapia artística donde relacionarse con sus compañeros, un aislamiento social que no comprenden y que les hace dar pasos atrás cognitivamente, denuncian familiares y cuidadores.

Las personas con discapacidad cognitiva siguen sin recuperar sus actividades

"Marcel está dando pasos atrás cognitivamente. No entiende lo que pasa. Necesita salir, relacionarse con su compañeros. Los cuidadores le llaman por teléfono y nosotros le ponemos actividades, pero no es lo mismo", ha explicado María Jesús, su madre.

El joven vivía en un piso con otras personas con discapacidad y ante el coronavirus les dieron la opción de dejarlo allí, sin poder ir a verlo, ni siquiera si enfermaba, por las medidas sanitarias impuestas, o traerlo de vuelta a casa, opción por la que optaron sin dudarlo, aunque casi 80 días más tarde la situación sea cada vez más complicada.

Colectivo invisible

"Nadie ha pensado en nosotros. Los discapacitados y las familias en esta pandemia, y ya de antes, nos sentimos un poco abandonados y también invisibles. En ningún sitio hablan de nosotros", ha denunciado la mujer, que explica que por suerte ya está jubilada y puede dedicarle tiempo a Marcel.

Aunque procuran que nunca falten los paseos ni las actividades en familia, ha señalado que su hijo está "angustiado" y "perdido" por la falta de contacto con sus amigos y porque echa en falta las actividades que realizaba en una asociación cultural, cuyas cuidadoras le llaman de vez en cuando, aunque a él le cuesta mantener la atención en la pantalla y por eso no puede seguir los talleres "on line" de meditación o pintura.

Dejar las videollamadas e ir a clases de baile

Similar es la experiencia que está viviendo Pilar, la madre de Alberto, una persona con síndrome de Down que el pasado domingo cumplió 27 años y que echa de menos las clases de baile y ver a su novia más allá de las videollamadas.

"Cada día me pregunta que si ya se ha ido el virus para poder ir al taller. Está triste, deprimido. Le encanta bailar y hacer mil actividades y ahora no puede. Le llaman los monitores y ese rato está bien, pero el resto del día, no", ha explicado Pilar, que compagina su cuidado con el trabajo en una farmacia, una conciliación que solo es posible porque su marido ha pedido teletrabajar.

Necesitan estar con gente y tener contacto físico

"Por la noche vemos películas, jugamos al dominó, pero el resto del día está muy intranquilo. No es alguien que pueda estar mirando la tele, necesita estar con gente y tener contacto físico", ha añadido.

Dice que les "mata" la "incertidumbre" de no saber cuándo podrá volver a la normalidad y recuperar todas las herramientas de expresión e interacción con otros que había aprendido en los últimos años. Incluso se animó a formar parte de una coreografía de grupo en su centro que los monitores muestran con orgullo.

La administración nos deja solos

"No tenemos información alguna de la administración. En esto nos sentimos solos. Nadie ha pensado en las consecuencias para ellos del encierro", ha añadido.

Preocupada por los usuarios y las familias, Susana Gómez, presidenta de la asociación de arteterapia Artenea de Barcelona, ha reflexionado sobre un mundo que tras la pandemia tiende a la digitilización y el teletrabajo.

Personas con discapacidad cognitiva y las pantallas

"¿Qué pasa con esas personas con discapacidad intelectual, cuyo nivel cognitivo es más bajo, o cuya comprensión es más limitada, o cuya atención, por su trastorno, hacia una pantalla es mínima o nula?", se pregunta.

"Estas personas necesitan (como necesitamos todos) el contacto físico, una caricia, un abrazo, una persona en frente de ellos que les dé la mano y les dé seguridad, cariño, que les acompañe en su proceso vital facilitándoles un poco más su vida, su día a día", explica.

Personas de alto riesgo para el coronavirus

Las especiales características de sus usuarios, personas de alto riesgo para el coronavirus en muchos casos, dificulta además en qué condiciones podrán retomar presencialmente sus actividades.

"No son gente que pueda seguir fácilmente la directriz de no tocarse o de no quitarse la mascarilla o mantener la distancia", ha señalado.

Hasta septiembre no se podrá abrir para actividades colectivas

"Estamos viendo. Quizá en fase 2 podremos organizar encuentros con padres, pero será todo de forma individualizada y quizá hasta septiembre no podremos abrir para actividades colectivas", se lamenta.

"Desde la administración deberían movilizar a muchos más profesionales para dar apoyo a estas personas y sus familias, que están asustadas y se sienten muy solas ante todo esto. Es muy complicado tener tantos días en casa a una persona dependiente y con trastornos. El colectivo se tiene que visibilizar", ha concluido.

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