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En Extremadura, el acogimiento familiar sigue siendo más frecuente entre niños y niñas sin discapacidad que entre quienes presentan alguna, lo que evidencia desigualdades que el sistema de protección infantil aún no ha logrado corregir. La falta de datos completos y la variabilidad territorial dificultan evaluar la efectividad de las políticas públicas y avanzar hacia un cuidado más equitativo y centrado en las necesidades de todos los menores.
Desigualdades en el acceso al acogimiento familiar
En Extremadura, el acogimiento familiar sigue siendo un recurso fundamental para que niñas, niños y adolescentes crezcan en un entorno seguro y afectivo.
No obstante, los datos recientes muestran que no todos los menores acceden por igual: mientras que el 46,3 % de quienes no tienen discapacidad reciben cuidado familiar, solo un 18,5 % de quienes presentan alguna discapacidad tiene esa oportunidad.
Estas diferencias evidencian una posible desigualdad que requiere atención urgente, ya que dejar a ciertos grupos en residencias temporales puede afectar su desarrollo emocional y social.
Problemas de transparencia y recopilación de datos
El Observatorio de la Desinstitucionalización del proyecto Hogarizar ha identificado grandes disparidades territoriales en la forma de recoger y organizar la información sobre sistemas de protección infantil. Algunas administraciones ofrecen datos claros y detallados, mientras que otras presentan información incompleta o no la facilitan en absoluto.
Según la Plataforma de Infancia, sin transparencia resulta imposible evaluar si las políticas públicas garantizan el derecho de los menores a crecer en un entorno familiar.
La falta de datos no es solo un problema técnico: es un obstáculo directo para mejorar la desinstitucionalización y la rendición de cuentas en la protección infantil.
Diferencias territoriales y colectivos específicos
La situación de acogimiento familiar varía según la región y el tipo de menor. En Aragón, por ejemplo, las plazas más numerosas se destinan a la infancia migrante, seguidas de recursos de transición a la vida independiente y programas educativos. La atención a adolescentes embarazadas o con hijos es muy limitada, lo que refleja la necesidad de ampliar recursos específicos.
En Ceuta y Melilla, la población migrante determina gran parte de la ocupación de las plazas residenciales, destacando especialmente las menores extranjeras no acompañadas.
Estas diferencias de acogimiento familiar muestran que el sistema de protección debe adaptarse a la diversidad de situaciones para ofrecer un cuidado equitativo y centrado en las necesidades individuales.
Hacia un sistema de protección equitativo
Fortalecer el acogimiento familiar, garantizar transparencia en la información y desarrollar políticas inclusivas son pasos esenciales para reducir desigualdades por discapacidad, género o procedencia. La Plataforma de Infancia subraya que disponer de datos completos y comparables es imprescindible para planificar estrategias más efectivas de protección infantil.
Solo así se podrá asegurar que todos los menores puedan crecer en un entorno familiar seguro y protector, evitando que queden relegados a residencias temporales. Mejorar el acogimiento familiar y los sistemas de cuidado alternativo permitirá construir un modelo equitativo, donde cada niña, niño o adolescente reciba la atención que necesita, independientemente de sus características o situación.
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