Reducir el consumo de carne y leche en un 50 % puede reducir las emisiones de CO2 en un 31 % para 2050

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30/09/2023 - 08:30
Carne y leche

Lectura fácil

Sustituir el 50 % de los productos cárnicos y lácteos por alternativas de origen vegetal puede tener un impacto significativo tanto en la reducción de las emisiones de CO2 o gases de efecto invernadero como en la mejora de la seguridad alimentaria.

Según un estudio realizado por 13 investigadores y publicado en la revista 'Nature Communications', esta transición dietética podría reducir en un 31 % las emisiones relacionadas con la agricultura y el uso de la tierra para el año 2050. Además de los beneficios climáticos, esta transformación en la alimentación también podría contribuir a detener la degradación de bosques y tierras naturales, así como a mejorar la nutrición de millones de personas.

Un enfoque innovador: Carne y leche de origen vegetal a gran escala

Este estudio representa un enfoque novedoso al analizar la seguridad alimentaria global y los impactos ambientales de la adopción de carne y leche de origen vegetal a gran escala.

Liderado por investigadores de la Universidad de Vermont, el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), la Alianza Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), este trabajo reconoce la complejidad de los sistemas alimentarios y busca soluciones que beneficien tanto al planeta como a sus habitantes.

Perspectivas para un futuro sostenible: Cambios dietéticos y políticas

El estudio no solo destaca los beneficios ambientales y la reducción de las emisiones de CO2, sino también los desafíos y soluciones necesarios para llevar a cabo esta transición dietética. Los autores desarrollaron escenarios de cambios dietéticos que se basan en alternativas vegetales para productos cárnicos y lácteos como carne de vacuno, cerdo, pollo y leche. Estas alternativas se diseñaron para ser nutricionalmente equivalentes a los productos de origen animal y realistas en términos de disponibilidad de ingredientes y capacidades de fabricación de alimentos a nivel mundial.

Uno de los resultados clave del estudio es que sustituir el 50 % de los productos cárnicos y lácteos podría conducir a un 12 % menos de superficie agrícola mundial y una significativa reducción de la deforestación. Además, se prevé una disminución del 10 % en el uso del agua y una reducción de 2,1 gigatoneladas de emisiones de CO2 equivalente al año para 2050, lo que equivale a un 31 % menos en comparación con las emisiones de 2020. Además de los beneficios climáticos, se espera que la desnutrición global disminuya al 3,6 %, lo que equivaldría a 31 millones de personas menos sufriendo de desnutrición.

A pesar de los beneficios evidentes, los autores subrayan la necesidad de políticas específicas de producción que acompañen esta transición dietética para aprovechar todo su potencial. También reconocen la importancia cultural y económica del ganado en países de ingresos bajos y medianos, destacando la necesidad de apoyar a los pequeños agricultores durante esta transición. En última instancia, este estudio ofrece una hoja de ruta hacia un futuro sostenible, donde la alimentación juega un papel fundamental en la mitigación del cambio climático y la preservación de la biodiversidad reduciendo las emisiones de CO2.

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