Indignante vídeo en el que una mujer obliga a su hija a fingir una discapacidad para pedir limosna

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
16/08/2021 - 11:32

Lectura fácil

¿Te sientes culpable si pasas junto a una persona que pide limosna en la calle, vendedor o artista callejero sin darle algo de suelto? ¿Te preguntas si la persona realmente necesita dinero, y decides darle, “por si acaso”? No estás solo, pedir limosna puede ser un gran negocio.

Nunca me ha gustado ni me ha parecido correcto que algunas personas con discapacidad muestren sus dolencias con el fin de pedir limosna pero es que este vídeo viral supera cualquier pensamiento que pueda pasearse por mi cabeza ante una situación así.

Tampoco doy dinero a los limpiaparabrisas (no quiero que me intenten limpiar los cristales), ni a los malabaristas que invaden los semáforos, ni a las madres con dos niños en el regazo y, sobre todo, jamás doy dinero a menores, pues resultan presa fácil de explotadores. Ya sé que muchos de vosotros pensaréis que eso es faltar a la ética, a la gente sin oportunidades que merece ayuda. Pero tengo mis buenas razones.

Una madre se ha convertido en protagonista después de que un hombre la grabase obligando a su hija a fingir una discapacidad en silla de ruedas para pedir limosna en la puerta de una iglesia.

Si cada día le das 3 euros a tres personas en la calle, en un año habrás gastado 3.285 euros, y en diez años habrás desembolsado 32.850 euros. Y si fuera dinero bien empleado, estaría orgulloso de haberlo gastado. Sin embargo, no hay forma de saber a qué se destinan esas monedas: ¿comida? ¿estudios? ¿drogas? ¿un iPhone? A menudo, las limosnas no se traducen en mejores condiciones de vida para quienes las reciben.

Dar y recibir limosna por “tener” una discapacidad

La interacción del recibir y dar dinero por tener una discapacidad, cuando acontece efectivamente, expresa una necesidad urgente de ser dependiente y necesitar ayuda social.

La mendicidad, es decir, el acto de pedir limosna como estrategia de supervivencia de las personas con discapacidad, puede ser entendida como una expresión de la exclusión a través de la asistencia que experimenta este colectivo.

Hace algunos años era habitual encontrarse con señoras ante las puertas de los centros comerciales con un menor o con personas con discapacidad en los semáforos pidiendo limosna. ¿Por qué ocurre esto? Muchas personas como la protagonista del vídeo que acompaña esta información, están lucrándose de la buena fe de las personas.

Según las noticias publicadas en diversos medios estos últimos días, las personas que practican la mendicidad de forma "asociativa" pueden llegar a recaudar hasta 140 euros al día, según cálculos de los agentes de la Policía Nacional.

"Mendigar", según el Diccionario de la RAE, es la acción de pedir limosna y ésta es aquella cosa o cantidad de dinero que se da por caridad, es decir, para paliar cierto estado de precariedad en que se encuentra accidental o provisionalmente una persona. Esta mendicidad no está prohibida Pero lo que sí está prohibido es usar a menores o personas con discapacidad y la asociación ilícita. No solo está prohibido, sino que es inmoral y repugnante el abuso del sentimiento de caridad.

No hay derecho. No pueden usar a los niños y niñas para pedir limosna y hacerlos pasar por personas con discapacidad

Los hechos que denunciamos hoy en concreto han tenido lugar en el municipio de Bucaramanga (Colombia). El vídeo ha sido publicado por el alcalde de la localidad, Juan Carlos Cárdenas.

En las imágenes, que han sido grabadas por un hombre, se muestra cómo una madre y su hija se bajan de una moto. Desde entonces empiezan a organizarse con todo lo necesario para que la pequeña se sentara en una silla de ruedas para fingir una discapacidad.

Una vez que ya lo tenían todo listo, se fueron acercando al exterior de una iglesia, momento en el que hombre que graba se acerca a la madre para reclamarle su actitud ante tales hechos.

La mujer intenta sacudir al hombre que le grababa con el mensaje de "no se meta en lo que no le interesa". El hombre seguía criticando la actitud de la madre y ella intentaba alejarse junto a su madre y esquivaba la cámara.

El alcalde de la localidad señalaba que "no hay derecho. No pueden usar a los niños y niñas para pedir limosna y hacerlos pasar por personas con discapacidad. Esto es indignante".

Además, remarcaba que desde la Secretaría del Interior de Bucaramanga ya están trabajando para realizar el procedimiento correspondiente en este caso.

Hechos como este vulneran a las personas que sí viven una discapacidad y se ven obligados a pedir dinero

En el mundo de las redes sociales nos podemos encontrar de todo, desde lo más emotivo, hasta los más reprochable como fingir una discapacidad, este último calificativo se le puede adjudicar a esta madre de Colombia.

Un estado social y democrático de derecho como el nuestro, no puede permitir que se realicen estas prácticas porque redundan en un perjuicio general. Ante actos como este en otros países, ¿quién va a seguir confiando en quién? Una sociedad en la que nadie confía en su vecino se convierte en una fuente de conflictos.

Volviendo a mi opinión personal, tener una política general de no dar limosnas no significa que no existan excepciones. La mía era un señor en silla de ruedas que vendía poesías a la salida del supermercado. Hace aproximadamente un año que no le veo pero le compraba y le daba propinas porque al hablar con él me di cuenta de que tenía una verdadera necesidad. Era alegre, se esforzaba y tenía ganas de vivir y de sacar adelante a su familia. Espero que haya encontrado un puesto de trabajo adaptado a su discapacidad.

Añadir nuevo comentario