Coronavirus: Unas 12.000 personas al día pueden morirse de hambre

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Unas 12.000 personas al día pueden morirse de hambre por culpa del COVID-19.

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Oxfam Intermón ha alertado de que el hambre

provocado por la crisis del coronavirus

podría causar la muerte de hasta 12.000 personas diarias a finales de año,

unas 2.000 más que la propia enfermedad.

Con el título El Virus del Hambre,

el trabajo publicado por Oxfam Intermón

estudia el impacto de la pandemia

en la pérdida de medios de vida

y el consiguiente incremento de problemas alimentarios en todo el mundo.

En esta línea, Oxfam ha señalado que 121 millones de personas más 

pueden acabar al borde de la hambruna

a finales de este año por la crisis económica

y social provocada por el coronavirus.

Oxfam Intermón ha alertado de que el hambre provocado por la crisis del coronavirus podría causar la muerte de hasta 12.000 personas diarias a finales de año, unas 2.000 más que la propia enfermedad.

Unas 12.000 personas al día pueden morirse de hambre

La organización destacó en su nuevo informe que la tasa de mortalidad diaria por COVID-19 a nivel mundial alcanzó su pico en abril de 2020 con algo más de 10.000 muertes al día, cifra inferior a las 12.000 que estima puede provocar la falta de alimentos.

Con el título 'El Virus del Hambre', el trabajo publicado por Oxfam Intermón estudia el impacto de la pandemia en la pérdida de medios de vida y el consiguiente incremento de problemas alimentarios en todo el mundo.

Colapso económico y social provocado por la pandemia

En esta línea, incide en que 121 millones de personas extra pueden acabar al borde de la hambruna a finales de este año por el colapso económico y social provocado por la pandemia

Asimismo, el desempleo masivo, la alteración de la producción y los suministros alimentarios y la reducción de la ayuda humanitaria explican estas previsiones.

La COVID-19 hará que mucha gente pase hambre extrema

“La COVID-19 es la gota que ha colmado el vaso para millones de personas que ya tenían que hacer frente a los efectos de los conflictos, el cambio climático, la desigualdad y un sistema alimentario disfuncional que ha empobrecido a millones de productores de alimentos", ha destacado Chema Vera, director ejecutivo interino de Oxfam Internacional

“Mientras tanto, ocho de las mayores empresas de alimentación y bebidas del planeta pagaron a sus accionistas dividendos por valor de 18.000 millones de dólares desde enero de este año”, cuando "la pandemia ya se extendía por todo el mundo". "Esta cifra es diez veces superior a la cuantía que Naciones Unidas reclamó para evitar que la gente siga pasando hambre, ha resaltado. 

Antes tenían dificultades para sobrevivir, ahora están en una situación límite

Por consiguiente, el informe analiza los diez peores “puntos críticos del hambre del mundo: lugares como Venezuela y Sudán del Sur, donde la crisis alimentaria es grave y está empeorando a consecuencia de la pandemia. Además, subraya la aparición de nuevos "epicentros del hambre" que son aquellos países de renta media como la India, Sudáfrica y Brasil, donde millones de personas que ya antes tenían dificultades para sobrevivir se encuentran ahora en una situación límite debido a la pandemia

También explica, por ejemplo, que en Brasil, millones de trabajadores y trabajadoras pobres, que apenas disponen de ahorros o prestaciones sociales, han perdido sus ingresos a consecuencia del confinamiento. A finales de junio, tan solo se había distribuido un 10% del total de las ayudas económicas comprometidas por el Gobierno federal.

Muchas personas han perdido su principal fuente de ingresos

En India, las restricciones a los viajes impidieron que los agricultores pudieran contratar a trabajadores migrantes, que son absolutamente esenciales en el momento crítico de la época de la recolección. Como resultado, la mayoría ha dejado sus cosechas pudriéndose en los campos. Mientras tanto, los comerciantes tampoco han podido ir a recoger los productos forestales cultivados por las comunidades tribales, con lo que hasta cien millones de personas perdieron su principal fuente anual de ingresos.

Así, según Oxfam Intermón la pérdida masiva de empleos en los países del Golfo ha provocado que los flujos de remesas a Yemen se hayan reducido en un 80% hasta mayo, una cantidad equivalente a 253 millones de dólares. Además,el cierre de las fronteras y de las rutas de suministro ha generado escasez de alimentos y ha disparado sus precios en un país que importa el 90% de la comida que consume.

Por otro lado, las restricciones de movimientos en el Sahel han impedido a las comunidades de pastores trasladar el ganado a pastos más verdes donde alimentarse, lo que pone en riesgo los medios de vida de millones de personas. De los 2.800 millones de dólares necesarios para dar respuesta a la COVID-19 en esta región, solo se ha comprometido el 26%.

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