¿Qué es la intolerancia a la fructosa y cómo puede afectar a nuestra salud digestiva?

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14/12/2023 - 18:00
Intolerancia a la fructosa

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Cada vez somos más conscientes de nuestra alimentación y cómo esta puede llegar a afectar a nuestra salud general. Es bastante natural conocer a alguien que sufra algún tipo de intolerancia o incluso alergia alimenticia. Entre las más populares tenemos como responsables al gluten o a la lactosa, pero cada vez más se ven casos provocados por la fructosa. Tanto es así, que se calcula que esta intolerancia, que no alergia, podría afectar a cerca de 4 de cada 10 españoles.

Sin embargo, solo son meras estimaciones, ya que los expertos coinciden en que esta intolerancia esta altamente infradiagnosticada y por tanto infratratada. Laura Suárez López, especialista en Aparato Digestivo y doctora en el Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés, en Madrid, profundiza sobre esta cada vez más usual patología en una entrevista con el medio digital Infosalud.

La intolerancia a la fructosa, una patología cada vez más común, pero infradiagnosticada

Para comprender un poco mejor sobre esta intolerancia, lo primero es conocer qué es exactamente la fructosa. Se trata de un azúcar simple que se encuentra de forma natural en muchas verduras, frutas o incluso legumbres y granos, como el maíz. Si bien es cierto que su consumo en sí no es perjudicial, incluso es necesario para el funcionamiento correcto de nuestro sistema, existen algunos casos en los que su mala absorción puede generarnos problemas digestivos.

En palabras más científicas, la experta explica que: “Se trata de un monosacárido que se absorbe a nivel intestinal a través de unos transportadores llamados GLUT, concretamente a través de GLUT-5 (específicos de la fructosa) y GLUT-2 (compartidos con la glucosa y galactosa)”. En el momento en el que nuestro intestino no es capaz de absorberla, ésta llega al colon, donde se fermentará por nuestra diversa fauna de bacterias, llegando a producir diversos gases.

Cuando existe la intolerancia se produce una liberación de gases como el hidrógeno, el dióxido de carbono, y el metano, así como de ácidos grasos de cadena corta, y de agua", señala Suárez. "Al mismo tiempo, se producen síntomas gastrointestinales como la distensión abdominal (hinchazón), el dolor, así como deposiciones líquidas, que es lo que denominamos ‘intolerancia’”, aclara la doctora.

Principales síntomas

La doctora señala una serie de síntomas que pueden producirse por esta intolerancia. Sin embargo, es importante destacar que estos pueden experimentarse por otras enfermedades o patologías y por tanto es esencial consultar con un profesional de la salud antes de autodiagnosticarnos.

Una vez aclarado esto, los síntomas más comunes son: dolor abdominal cólico, hinchazón, distención abdominal, gases, diarrea, ruidos intestinales o meteorismo.

“El grado de malabsorción, como el grado de intolerancia es variable de unos individuos a otros. Por ejemplo, los pacientes con síndrome de intestino irritable, que tienen una sensibilidad intestinal aumentada, suelen tener síntomas de mayor intensidad, aunque su grado de malabsorción no sea muy alto”, especifica la doctora Suárez.

También añade que, según los estudios, hasta ahora "sabemos que lo que más intolerancia (síntomas) produce es el exceso de fructosa en un alimento determinado, y sobre todo la combinación de fructosa con sorbitol, ya que dificulta la absorción. La sacarosa y los alimentos que contienen además de fructosa otros azúcares suelen tolerarse mejor”, remarca.

Alimentos con alto contenido

Según la especialista, podemos encontrarla presente de forma natural en alimentos como la manzana, frutas pasas, cerezas, melocotón, higos, ciruelas o dátiles. También en algunas verduras como el repollo, la coliflor el tomate o el brócoli, entre otros. Por supuesto, no podemos olvidar los productos procesados, como por ejemplo:

  • En forma de disacárido (sacarosa o azúcar).
  • En fructanos, un polímero de fructosa presente en algunos vegetales y trigo.
  • En forma de jarabe de maíz, propio de refrescos,
  • Galletas, o bollería, entre otros productos.

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