España por la protección de las playas vírgenes y sus zonas naturales en la costa

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22/09/2023 - 11:20
Algunas de las playas vírgenes y costas naturales de España

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El Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada defendió la creación de un organismo autónomo que, al estilo de la gestión de la red de parques nacionales, ofrezca amparo a la conservación de los ecosistemas costeros más característicos, como playas vírgenes, dunas, arenales, humedales costeros, bosques litorales, fondos rocosos o praderas de posidonia, entre otros.

A su juicio, esta medida es necesaria para proteger cerca de 8.000 kilómetros de costa española que abarcan más de 3.500 playas que constituyen "un patrimonio natural, cultural e histórico de incalculable valor. Se trata de un paraíso no solo ecológico, sino económico" por ser fuente de inversión y gasto de miles de turistas.

Por eso, el vicepresidente ejecutivo del Instituto Coordenadas, Jesús Sánchez-Lambas, declaró en un comunicado que "es urgentísimo crear un órgano de gestión de nivel estatal, al modo del marco regulatorio de los Parques Nacionales.

El organismo tiene que contar con competencias en la gestión de las playas vírgenes que integren esta red

Y no solo eso, sino que se necesita de la colaboración con los gobiernos locales y autonómicos para, de esta forma, "sumar esfuerzos y alcanzar alianzas que garanticen la preservación de playas vírgenes al máximo nivel y las blinde ante cualquier otro tipo de intereses y degradaciones".

En su opinión, los arenales son mucho más que un reclamo turístico de primer orden porque representan una frontera entre el mundo terrestre y el marino. Por eso, constituyen espacios naturales "muy vulnerables a la acción humana", dado que puede poner en riesgo su alto valor ecológico y paisajístico, así como la rica biodiversidad que albergan.

En este sentido, reclamó a los poderes públicos promover las medidas necesarias para garantizar la protección de estos espacios y, muy especialmente, de las últimas playas vírgenes del litoral mediante una gobernanza equilibrada y responsable que garantice un uso sostenible y la preservación de su alto valor patrimonial.

Lamentó, especialmente, que la gestión del medio litoral "se ve a menudo obstaculizada por el solapamiento de competencias por una cuádruple participación de los diferentes niveles de la administración: local, autonómico, estatal y comunitario. Una situación que puede restar eficacia a las actuaciones y generar conflictividad institucional, que no hace más que ralentizar la resolución de los problemas y crear escenarios de desamparo legal y competencial ante agresiones incalificables a las que no se pone límite", detalló el Instituto.

Estas son algunas de las playas vírgenes que el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada quiere introducir en la red de protección:

Playa de Gulpiyuri, en Llanes (Asturias). Una de las joyas naturales de esta comunidad, que es visitada cada año por miles de personas. Aunque es Paisaje Protegido de la Costa Oriental de Asturias, el Instituto Coordenadas aseguró que "es necesario considerar su inclusión como parte de una red nacional de protección".

Playa de Rodas de las Islas Cíes (Galicia). En 1980, las Cíes fueron declaradas parque natural debido a su alto valor natural y a que estaban empezando a sufrir un acelerado deterioro debido a la mano del hombre. Por ello, la normativa que permite acceder a ellas es mayor respecto con otras zonas de costa, lo que implica la necesidad de las medidas para evitar su creciente desgaste.

Macarella, de Menorca (Baleares). Situada en la localidad de Ciudadella, y objeto de polémica por la posibilidad de reabrir al vehículo privado al camino que permite acceder a esta playa, tal y como anunció en un primer momento la alcaldesa, Joana Maria Pons. Es una de las playas vírgenes que más presión turística está soportando en los últimos años y que no haría más que acrecentar el problema actual.

Playa de La Cocina, en La Graciosa (Canarias). Forma parte del municipio de Teguise, en Lanzarote. La creciente presión turística de los últimos años está poniendo en riesgo el valor natural de un ecosistema muy escaso del entorno canario.

Caleta de Maro, en Nerja (Andalucía). A cuatro kilómetros del municipio, de momento le protege del creciente turismo el hecho de que el acceso a esta playa es demasiado malo, largo y empinado. Este hecho no le ha librado de ser invadida en el pasado para realizar acampadas nocturnas en ella, a pesar de que la Ordenanza Municipal del Uso y Disfrute de las Playas de Nerja no permite que se realicen acampadas ni hogueras en las mismas.

La protección de las playas vírgenes y estos enclaves costeros naturales es de vital importancia para conseguir mantener estos ecosistemas, alejándolos de las acciones humanas que destruyen todo lo que tocan.

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