La alergia se multiplica por la falta de precipitaciones y el cambio climático

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10/02/2022 - 10:37
Un niño sufre los estragos de la alergia en plena sexta ola.

Lectura fácil

Durante los meses de invierno, el tiempo húmedo favorece el crecimiento de los hongos pudiéndose sufrir alergias de tipo respiratorias, conocidas comúnmente como alergias de invierno. Sin embargo, este invierno de 2022 no nos está dejando nada de humedad, sino más bien todo lo contrario. Algo que hace que mucha gente de extrañe de sufrir síntomas de alergia primaveral.

Los picores y la inflamación, tan presentes durante los meses de primavera, son cada vez más comunes en la temporada invernal. Las consecuencias de la polinización durante el invierno afectan cada vez a más personas, influidas por el cambio climático y las sequías de los últimos años.

Por otra parte, el polen también está presente en invierno, y no solo en primavera como suele creerse. Finales de enero, febrero y principios de marzo son los meses en los que se producen más alergias de invierno provocadas por los pólenes de cupresáceas, como cipreses y arizónicas, típicos setos de jardín. El aumento de estas plantas en hogares y parques hace que el número de afectados por la alergia durante el invierno vaya en aumento.

La alergia es una reacción de nuestro cuerpo cuando entra en contacto con una sustancia que considera dañina o extraña

Según define el Ministerio de Sanidad, la alergia constituye una serie de alteraciones de tipo respiratorio, nervioso o eruptivo que, en el caso del polen, se dan, sobre todo, en el aparato respiratorio, causando diferentes tipos de síntomas

Pese a que esta afección se produce por una cuestión ajena al ser humano, el cambio climático y la contaminación están detrás del aumento de personas que la padecen.

El planeta se enfrenta a desafíos provocados por la mano humana, y sus consecuencias pueden derivar en que para 2050 la mitad de la población se haya convertido en alérgica.

Aunque la palabra alergia, en la mayoría de los casos la relacionemos con la primavera, no tiene por qué ser así

Según una investigación publicada en 2021, las temporadas de polen comienzan ahora 20 días antes, son 10 días más largas y presentan un 21 % más de polen que en 1990, lo que significa más días de problemas para los alérgicos con picor, estornudos y goteo de la nariz, según publican los autores en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'. 

Los resultados mostraron que el cambio climático por sí solo podría representar alrededor de la mitad del alargamiento de la temporada de polen y alrededor del 8 % del aumento de la cantidad de polen.

En los últimos años está habiendo concentraciones de polen muy parecidas, porque es verdad que cada año hay épocas donde llueve menos, y unido a que la contaminación hace que la planta suelte un polen más agresivo, este se vuelve más fuerte y cada vez hay más gente alérgica y con síntomas más severos.

Cuando hay lluvia el polen desaparece, se va a suelo y la gente no lo inhala, pero con el cambio climático y la falta de lluvias, el ambiente seco lo mantiene en la atmósfera más tiempo. Además, al adelantarse la polinización de una planta, puede coincidir con la de otra y hay año que no paras en todos los meses.

Síntomas de la alergia

La alergia pude dar síntomas graves. Hay gente que tiene una rinitis, conjuntivitis o mucosidad y estornudo; pero hay gente con asma que notan como no les llega bien el aire y empiezan a toser secamente.

En casos más graves hay que poner corticoides y algunos alérgicos pueden acabar en urgencias.

La protección para evitar llegar a padecer la alergia es fundamental. La mascarilla ha contribuido a reducir la sintomatología, por lo que los especialistas recomiendan continuar con su uso en los pacientes con síntomas intensos. El cansancio, el decaimiento, la fiebre y el dolor muscular es lo que permite diferenciar la Covid de la alergia, según los expertos. 

Recomendaciones

  • Mantener lo más seco posible el cuarto de baño (duchas, mamparas, toallas, …)
  • Reducir en lo posible los niveles de humedad en la casa (uso de deshumidificadores).
  • Ventilar diariamente las habitaciones: aunque haga frío, conviene abrir las habitaciones al menos 5 minutos.
  • Revisar los filtros del aire acondicionado y otros elementos de calefacción.
  • Si se tienen plantas en el interior de la casa, vigilar el estado de las hojas y de la tierra, controlando la presencia de putrefacción o formación de hongos.
  • Evitar los paseos por parques, jardines y zonas de urbanizaciones con alta densidad de arizónicas.
  • No descuidar el aseo personal durante el invierno aunque sudemos menos: de esta manera evitaremos la acumulación de alérgenos.

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