El mundo se enfrenta a la peor crisis de hambre en décadas

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01/03/2021 - 18:00
Niña con hambre / World Vision

Lectura fácil

Más de 19 millones de personas en todo el mundo corren el riesgo de sufrir una hambruna como consecuencia de los impactos de la COVID-19, los conflictos y los desastres naturales.

Preocupación que traslada la ONG World Vision en su informe 'Doble desafío (Double Hardship)', donde varios expertos advierten sobre la terrible crisis de hambre a la que se enfrenta el mundo entero.

La hambruna podría llevar a 10 millones de niños a morir de hambre, muchos de los cuales ya están luchando por sobrevivir en campos de refugiados.

Tras casi un año de pandemia mundial, la COVID-19 sigue amenazando el futuro de toda una generación de niños

Las personas en riesgo de inanición han aumentado un 50 %, en comparación con 2019. La COVID-19 nos deja la peor crisis de hambre en décadas.

Andrew Morley, presidente y director general de World Vision International, afirma que "la COVID-19 ha provocado una crisis de hambre histórica, añadiendo todavía más sufrimiento a los más vulnerables que padecen los efectos secundarios de la pandemia en los lugares más frágiles del mundo". 

"El hambre es devastadora para la salud y la educación de los niños. Las consecuencias de esta pandemia siguen amenazando a toda una generación de muchas maneras. La comunidad internacional debe actuar ahora para responder a esta crisis inminente, y llevar esperanza a los más vulnerables”, concluye Andrew Morley.

Millones de niños y sus familias luchan ahora contra la doble dificultad del desplazamiento y la enfermedad sin acceso a sistemas de alimentación, salud, seguridad social y protección que funcionen adecuadamente.

Mientras tanto, las guerras que los desplazaron continúan, fragmentándose y expandiéndose en muchos sentidos, sin que se vislumbren caminos evidentes hacia la paz.

Aumento del hambre y la malnutrición

La COVID-19 ha agravado aún más la inseguridad alimentaria de los hogares y la desnutrición infantil. A principios de 2020, se preveía que la pandemia casi duplicaría el número de personas con inseguridad alimentaria en el mundo, con efectos especialmente graves para los niños en situaciones de conflicto.

Los niños de los países afectados por conflictos, especialmente los desplazados internos y los refugiados, han sido durante mucho tiempo vulnerables a la inseguridad alimentaria y la malnutrición. En 2018, casi 5 millones de niños menores de cinco años necesitaron tratamiento por desnutrición potencialmente mortal en solo 10 zonas de conflicto.

En Afganistán, por ejemplo, más de 11 millones de personas se enfrentaban a una inseguridad alimentaria aguda a principios de 2020, según el análisis de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF).

Los conflictos -a menudo combinados con el cambio climático- obstaculizan la capacidad de los padres y cuidadores
para producir, procesar y acceder a los alimentos para comer y mantener a sus hijos. Cuando estalla la violencia, los cultivos, el ganado y las infraestructuras esenciales (como las carreteras y las tierras de cultivo) suelen quedar abandonados o destruidos, lo que provoca escasez de producción e interrupciones en la cadena de suministro.

Los conflictos también impiden que las personas y los bienes lleguen a los mercados, lo que dificulta la compra de alimentos por parte de las familias. Además, las interrupciones en la producción y el transporte suelen provocar un aumento de los precios de los alimentos, mientras que las dificultades económicas relacionadas con el conflicto hacen que los ingresos de las
familias se reduzcan, lo que disminuye significativamente el acceso a los alimentos. Cuando los alimentos escasean y son más caros, las familias pueden consumir menos cantidades y dietas menos variadas y pobres en nutrientes (o ricas en carbohidratos), y los niños suelen sufrir el impacto en etapas críticas de la vida y el desarrollo.

El informe destaca que:

  • 20 países están sufriendo graves emergencias alimentarias, con más de 19 millones de personas en riesgo de hambruna, sobre todo en países en conflicto (como Afganistán, Congo, Somalia y Sudán del Sur).
  • 235 millones de personas en todo el mundo necesitarán asistencia vital en 2021, un aumento sin precedentes del 40 % en sólo un año, según las estimaciones de la ONU.
  • 121 millones de personas se iban a dormir con hambre a finales de 2020 según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), principalmente en países ya afectados por crisis, debido al impacto de la COVID-19.
  • 9,3 millones de personas en Siria sufren actualmente inseguridad alimentaria (casi la mitad de la población del país), la cifra más alta registrada; lo que representa un aumento de 1,4 millones de personas desde el inicio de 2020, según el PMA.
  • Alrededor de 3,3 millones de refugiados en toda África Oriental -el 72 % del total de casos de refugiados regionales- se enfrentan a recortes de raciones de entre el 10 % y el 40 %, lo que les expone a más hambre y malnutrición.

Sobre World Vision

World Vision es una ONG cristiana de desarrollo, ayuda humanitaria y promoción de la justicia. Desde 1950 trabajan para combatir la pobreza y lograr el desarrollo sostenible entre las comunidades, familias y niños y niñas más vulnerables del mundo. Cada 60 segundos consiguen que una familia obtenga agua, un niño hambriento sea alimentado y una familia reciba herramientas para superar la pobreza.

World Vision es la mayor ONG proveedora de agua en el mundo alcanzando a una nueva persona cada 10 segundos y ​a 3 escuelas cada día. Con su presencia global ​en casi 100 países tienen la capacidad de responder rápidamente a las diferentes emergencias, crisis y desastres naturales: en 2019, 20 millones de personas, lo que incluye 13 millones de niños y niñas, recibieron ayuda a través de 76 respuestas globales a emergencias. ​

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