Cuidado del océano: Cuando la importancia pasa desapercibida

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El cuidado del océano es algo que nos incumbe a todos.

Lectura fácil

Cuidar del océano es labor de todos.

Si seguimos somentiéndolo a presión, contaminándolo y sobreexplotándolo nos dañamos a nosotros mismos.

Promover una gestión sostenible de este ecosistema ayuda a conseguir cumplir el resto de los

Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

Tenemos que ser conscientes de que si le hacemos daño al planeta, nos hacemos daños a todos.

El cuidado del océano parece que nos importa más con la llegada del verano, así lo demuestran los diversos estudios publicados en el contexto del Día Mundial del Océano.

Durante el resto del año parece que olvidamos que nuestros mares y océanos tienen una alta importancia para el desarrollo de nuestras economías, la producción de recursos, la energía limpia y el transporte.

Nuestras acciones acaban por repercutir en el trayecto hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles marcados para 2030.

Y el cuidado del océano tendría que ocupar la lista de prioridades de todos los países. Pues los ecosistemas marinos continúan en un estado grave, continúan deteriorándose, se saturan, se agotan... el nivel de acidificación por el dióxido de carbono sigue aumentando...

El cuidado del océano necesita de medidas urgentes inmediatas

El último informe de Naciones Unidas indica que los esfuerzos para proteger entornos marinos, controlar la actividad pesquera y la inversión en ciencias oceánicas serán en vano.

Y ¿por qué? Pues muy simple, de seguir al mismo ritmo con el cuidado del océano no alcanzaremos el ODS 14, sino que que también echaremos por tierra el resto de los Objetivos, como ya ha pasado con el ODS 2 Hambre Cero.

El cuidado del océano repercute en muchos ámbitos de la vida. Si lo seguimos agotando y deteriorando, los perjudicados seremos nosotros y nadie más.

Economía azul: sostenibilidad que aumenta la industrialización y la innovación

Llevar un crecimiento económico sostenible con respecto al océano genera puestos de trabajo y ayuda a ese crecimiento a seguir aumentando. Las industrias relacionadas con el océano tienen un gran impacto en la economía nacional.

Los sectores claves de la economía azul, que son el sector pesquero, el turístico o el de las energías renovables cuentan con millones de personas que dependen de ellos, por lo que el cuidado del océano demuestra que es posible reducir la pobreza.

Asimismo, los recursos y el empleo generado por estas industrias favorecen la integración social y económica de pescadores artesanales y de comercios locales.

Esto puede contribuir a aumentar los beneficios económicos de los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países menos adelantados, ya que su economía se basa en gran parte en el mar, ayudando a reducir la desigualdad entre países.

De la misma forma, el cuidado de los océanos contribuye con las nuevas oportunidades de ingresos y empleo para las mujeres en estos sectores. Aunque en la industria del marisco cuentan con bastante peso, en otros empleos relacionados con el mar esos puestos están infravalorados y mal retribuidos.

Fuente inagotable de recursos

Sabemos que el océano nos otorga recursos imprescindibles para el logro de los ODS. Realizando una gestión sostenible nos ayuda como fuente de energía renovable, o para que científicos e investigadores descubra vacunas y medicamentos.

A su vez, ayuda a reducir la presión sobre los ecosistemas terrestres, evitando la tala de bosques para cultivos o el uso de agua dulce para riego en zona de escasez hídrica.

Pero, como dice el dicho 'nos dan la mano y cogemos el brazo' porque los recursos pesqueros a nivel mundial están en declive. La continua sobrepesca y la gestión insostenible nos lleva de vuelta al no cuidado del océano.

Los océanos actúan también como pulmones de la Tierra

Se encargan de absorber un 23% de las emisiones anuales del dióxido de carbono antropógeno. Esta acción suaviza los efectos del cambio climático.

Podemos seguir viendo que los ecosistemas marinos y costeros actúan como una herramienta clave en la regulación del clima. Pero cuando nos olvidamos del cuidado del océano, y damos lugar a que tengan que absorber de manera excesiva el carbono, su acidez aumenta, perjudicando a todo el ecosistema mundial.

Entre 2015 y 2019 se registró un aumento de la variación del pH y la acidez de los océanos de entre el 10 % y el 30 %. Esto disminuye la capacidad del océano para amortiguar el impacto del calentamiento global.

Hay que invertir de verdad y entre todos en la salud de mares y océanos para asegurar la vida en la Tierra

Hemos podido comprobar que los ODS marcados en la Agenda 2030 van entrelazados, si uno se aparta, los demás caen. Es por ello que tenemos que reclamar una correcta gestión del océano por parte de empresas y gobernantes.

Centrándonos en el cuidado del océano, vemos que podemos contribuir de manera muy directa con la consecución de los diferentes Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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