La tecnología, el aliado perfecto de nuestra salud

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España es uno de los países con mayor esperanza de vida.

La dieta mediterránea, estilo de vida o acceso a servicios médicos
están entre los principales factores que nos han ayudado a conseguir este liderazgo tan preciado. 

Pero no todo el mundo envejece de la misma manera.
Los problemas de la vista son una parte común, incluso inevitable, del proceso de envejecimiento. 
Esto acarrea que España tenga una mayor tasa de baja visión que otros países
y que la población con discapacidad visual
vaya a aumentar de forma considerable en las próximas décadas.

Actualmente se estima que un millón de personas sufren alguna discapacidad visual en España.

Los adultos mayores con una discapacidad visual
son particularmente vulnerables a un aumento de los síntomas de depresión y ansiedad.

Es aquí donde los avances tecnológicos como los que proporciona OrCam Technologies
juegan un papel importante.
El dispositivo OrCam MyEye 2.0 mejora notablemente el estado de ánimo de sus usuarios
ya que les permite volver a ser independientes en diferentes situaciones cotidianas
como leer un mensaje de WhatsApp,  el periódico o el menú de un restaurante.
Gracias al reconocimiento facial también puede identificar a la persona con la que se está hablando,
puede reconocer colores, imprescindible a la hora de elegir qué ropa ponerse por la mañana,
e incluso identifica billetes y productos, muy útil a la hora de hacer la compra.  

Una persona nacida en 1920 en España tenía una esperanza de vida de poco más de 40 años de vida. Cien años más tarde esa esperanza de vida se ha duplicado. Según el INE, los bebés nacidos durante este 2020 en España tendrán una esperanza de vida de 83,59 años. Este espectacular aumento de la esperanza de vida se ha manifestado en los cincos continentes durante el último siglo, pero es en España donde la esperanza de vida es la más longeva, superando a Japón recientemente.

La dieta mediterránea, estilo de vida o acceso a servicios médicos están entre los principales factores que nos han ayudado a conseguir este liderazgo tan preciado. 

La denominada “esperanza de vida saludable”, equivale a los años de vida que se espera que vivan los individuos con buena salud, también ha avanzado de manera muy notable en los últimos años, por lo que se constata que nos hacemos mayores más saludablemente y lo haremos, cada vez mejor.

Pero no todo el mundo envejece de la misma manera

Los problemas de la vista son una parte común, incluso inevitable, del proceso de envejecimiento. Algunos trastornos son simplemente molestos, mientras que otros son enfermedades que pueden provocar la pérdida permanente de la visión si no se tratan.

Síndrome del ojo seco, moscas volantes, glaucoma, degeneración macular, cataratas, retinopatía diabética, desprendimiento de la retina, o fatiga visual son algunas de las patologías que pueden derivar en una baja visión o pérdida de visión

Factores genéticos, enfermedades o el aumento de las personas con diabetes pueden provocar discapacidad visual, pero sobre todo la pérdida de visión está vinculada al envejecimiento de una persona. Esto acarrea que España tenga una mayor tasa de baja visión que otros países más “jóvenes” y que la población con discapacidad visual vaya a aumentar de forma considerable en las próximas décadas debido a nuestra pirámide poblacional.

Actualmente se estima que sobre un millón de personas sufren alguna discapacidad visual en España

De las cuales 920.900 presentan baja visión y 58.300 ceguera. La prevalencia en España de discapacidad visual se sitúa en un 2,14 % de la población. Cuando se da una reducción importante de la capacidad visual, sea cual sea la causa, puede repercutir también en el estado psicológico del paciente y de sus familiares, y presentar dificultades o limitaciones en las diversas actividades de nuestra vida.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), cifra en un 25 % el porcentaje de población que sufre, en algún momento de la vida, al menos un trastorno mental, principalmente la depresión y la ansiedad. La soledad o la sensación de convertirse en dependiente son dos de los principales factores de aparición de ansiedad o depresión que están ligados a la baja visión.

Las respuestas emocionales frecuentes asociadas a la baja visión son: la negación, el rechazo, la evitación, la tristeza, los estados depresivos, la inquietud, el miedo, la rabia, la ira, la ansiedad, la inactividad o la inhibición social.

La psicología describe al ser humano como una especie de gran capacidad adaptativa. Esto nos permite convertir nuestros pensamientos, emociones y conducta de un estado negativo o poco adaptativo a uno que nos permita afrontar situaciones estresantes que nos suceden en la vida. No obstante, en algunos casos este proceso se hace más difícil y prolongado, requiriendo la ayuda externa de profesionales.

Los adultos mayores con una discapacidad visual son particularmente vulnerables a un aumento de los síntomas de depresión y ansiedad

Es aquí donde los avances tecnológicos como los que proporciona OrCam Technologies juegan un papel importante. Nuestro dispositivo OrCam MyEye 2.0 mejora notablemente el estado de ánimo de sus usuarios ya que les permite volver a ser independientes en diferentes situaciones cotidianas como leer un mensaje de WhatsApp,  el periódico o el menú de un restaurante. Gracias al reconocimiento facial también puede identificar a la persona con la que se está hablando, puede reconocer colores, imprescindible a la hora de elegir qué ropa ponerse por la mañana, e incluso identifica billetes y productos, muy útil a la hora de hacer la compra.  

Los de métodos de asesoramiento psicológico y la utilización de la inteligencia artificial como asistentes personales, en lugar de la medicación, potencian y empoderan a las personas adultas o jóvenes con baja visión multiplicando la probabilidad que esas personas prosigan con sus estudios o no abandonen el mundo laboral una vez sus problemas de visión aparezcan.

Mejor prevenir que curar

Es clave el poder prevenir visitas mediante la utilización de aplicaciones móviles o médicos virtuales, la tecnología ofrece un nuevo mundo de opciones médicas que pueden ayudar a no saturar el sistema médico más de lo que ya lo está debido al COVID-19.

Hoy en día, numerosas herramientas tecnológicas, entre ellas las videoconferencias, el monitoreo electrónico de enfermedades y hasta los diagnósticos virtuales,  están cambiando la manera en que atendemos nuestra salud. Las nuevas tecnologías permiten a más pacientes obtener acceso a médicos y especialistas, afianzando la relación médico-paciente, permitiendo obtener tratamiento cuando se solicite de manera bastante rápida. 

El 20 % de los usuarios de teléfonos inteligentes utilizan aplicaciones de cuidado de salud como MedCoach, Fooducate u OnTrack Diabetes. Investigaciones demuestran que ciertas aplicaciones, como las que mantienen registros sobre las migrañas o tratan enfermedades de dolor crónico, pueden ayudar a aliviar los síntomas. Empresas líderes como Apple o Amazon están cada vez invirtiendo más recursos en sus áreas de salud para conseguir que dispositivos que miles de personas usan a diario como el, iWatch, indiquen el oxígeno en sangre o la frecuencia cardiaca del usuario, alertándoles en situaciones que se escapan de lo normal.

Muchas son las clínicas que ofrecen citas virtuales que permiten ver al médico o al personal de enfermería a través de una videoconferencia. Estas citas nos permiten recibir la atención médica continua de nuestro médico habitual cuando una visita en persona no es imprescindible. La tecnología tiene el potencial de mejorar la calidad de la atención médica y de hacerla accesible a más personas. La telesalud puede ofrecer oportunidades para que la atención médica sea más eficaz y esté mejor coordinada.

Impacto directo de la tecnología en la salud

Si le preguntamos a alguien cuál ha sido el mayor impacto de la tecnología en la salud, la mayoría contestaría que el proporcionar nuevas máquinas, medicamentos y tratamientos que salvan vidas y mejoran la posibilidad de recuperación de miles de millones. Las tecnologías han hecho que la atención al paciente sea más segura y más confiable que antes. Las enfermeras y los médicos usan ordenadores para registrar y acceder al historial clínico online de un paciente para almacenar nueva información o comprobar que se le está administrando el tratamiento correcto. Y a medida que más instituciones están adoptando registros electrónicos de salud, los pacientes tienen un acceso más fácil a su propia información para que ellos también puedan entender su tratamiento.

Si preguntamos a una persona con baja visión cómo puede ayudarle la tecnología, sin duda respondería que quiere volver a leer o ayudarle a orientarse. Desde OrCam y gracias a nuestros dispositivos OrCam Read y OrCam MyEye los usuarios, ya tienen a su disposición un mecanismo para leer. Además nuestro equipo de I+D en Israel, está ya trabajando en el dispositivo OrCam MyEye Pro que entre otras de sus funciones,  podrá orientar a su usuario en espacios cerrados.  La evolución social a la que estamos sometidos, han puesto de manifiesto las necesidades tecnológicas en el ámbito de la salud ya sea física o mental.

En el último siglo hemos conseguido que la esperanza de vida se duplique. En los próximos cien años la tecnología tiene que ser la gran aliada del ser humano para no sólo ayudarle a vivir más años, sino para asegurarse que esos años sean saludables independientemente de las patologías que pueda tener. 

2020-11-19

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