Covid-19: Las prisas por la vacuna provocan muchas dudas en la ciudadanía

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Sanitario con vacuna Covid

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Las prisas de los países por conseguir la vacuna del Covid-19 
han llegado hasta el punto de hacer dudar a la población sobre si vacunarse o no hacerlo.

La ciencia, como la buena cocina, requiere su tiempo.
Tiempo necesario para el desarrollo de ensayos clínicos adecuados,
para analizar y comparar variables,
para sacar conclusiones y para poner en marcha actividades orientadas hacia la población.

Los principales científicos de todo el mundo
afirman que acortar demasiados los plazos en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus
para inocularla antes de fin de año es poco realista, inseguro e incluso una locura.

Por su parte, las compañías farmacéuticas que compiten por producir vacunas frente Covid-19
se comprometieron a evitar atajos, ante la presión de lanzar la vacuna rápidamente al mercado.

En situaciones normales, una vacuna tarda hasta diez años en desarrollarse,
incluidos varios años de pruebas.

¿Por qué hay tantas prisas con los anuncios
y no se espera a publicar los resultados en revistas científicas?

Las prisas no pueden poner en riesgo la seguridad de la vacuna
pero sí que pueden poner sobre la mesa dudas e interrogantes en la ciudadanía.

Lo lógico es que se presenten los resultados en los medios científicos
y poco a poco fuéramos viendo el impacto.

Ante las dudas, un tercio de los españoles
es reacio a inmunizarse cuando salga la vacuna definitiva

Debemos esperar a que los candidatos a vacunas hayan completado sus ensayos clínicos.
Además, los organismos reguladores que autorizan las vacunas
todavía están estudiando las necesidades que impone la epidemia de coronavirus. 
Por lo tanto, es pronto para sacar conclusiones sobre la vacuna del Covid-19, 
debemos esperar para sacar conclusiones sobre no vacunarnos.

Las prisas de los países por conseguir la vacuna del Covid-19 han llegado hasta el punto de hacer dudar a la población sobre si vacunarse o no hacerlo llegado el momento.

La Covid-19 ha cambiado la ciencia, al igual que muchas otras cosas en nuestra sociedad. Estamos luchando en contra del tiempo.

Este querer llegar a más en menos tiempo nos lleva a situaciones complejas, y a veces contradictorias, que son difíciles de entender por el público en general.

Las prisas no son buenas

La ciencia, como la buena cocina, requiere su tiempo. Tiempo necesario para el desarrollo de ensayos clínicos adecuados, para analizar y comparar variables, para sacar conclusiones y para poner en marcha actividades orientadas hacia la población.

Nos falta tiempo para generar test diagnósticos, para diseñar vacunas, para investigar nuevos tratamientos, para establecer hipótesis de contagio y transmisión; y todo ello para evitar más enfermos y muertes.

Los principales científicos de todo el mundo afirman que acortar demasiados los plazos en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus para inocularla antes de fin de año es poco realista, inseguro e incluso “una locura”

Hace un par de meses, un grupo de científicos publicó en la revista médica Lancet, que una vacuna deficiente sería peor que no tener vacuna, sobre todo porque las personas que la tuvieran asumirían que ya no estaban en riesgo y dejarían de mantener la distancia.

Por su parte, las compañías farmacéuticas que compiten por producir vacunas frente Covid-19 se comprometieron a evitar atajos, ante la presión de lanzar la vacuna rápidamente al mercado.

Tal y como hemos apuntado en otras publicaciones, en situaciones normales, una vacuna tarda hasta diez años en desarrollarse, incluidos varios años de pruebas. Según los planes actuales delineados por políticos en el Reino Unido, Rusia y Estados Unidos, en este caso se ha reducido a menos de 12 meses.

Primero ha sido Pfizer. Ahora Moderna. ¿Qué diferencias hay entre sus vacunas? ¿Cuáles son sus ventajas y desventajas?

Estas dos vacunas contra la Covid-19 tienen un buen estándar de eficacia y la línea de desarrollo de las mismas es muy similar también.

Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología, afirma en una entrevista para EL PAÍS, que quizá, la ventaja más evidente es de tipo logístico, en tanto que una de las vacunas -la de Pfizer- se tiene que conservar a una temperatura de menos 80 grados y la otra no.

La vacuna de Oxford y Astrazeneca era otra de las más avanzadas. "Es una de las que está llamando a la puerta y el hecho de que no esté en el ámbito mediático es porque la empresa no ha sacado ninguna publicación".

¿Por qué hay tantas prisas con los anuncios y no se espera a publicar los resultados en revistas científicas?

Existen prisas por investigar. El número de proyectos de investigación activos relacionados con la Covid-19 es abrumador. En la base de datos de Clinical Trials existen más de 3.900 estudios de investigación relacionados con diferentes aspectos de esta enfermedad. Numerosas becas internacionales, nacionales o locales están surgiendo para subvencionar otros proyectos.

Existen prisas por publicar. Todas las revistas científicas admiten, a través de vías de revisión especiales, trabajos relacionados con la Covid-19 y desde este año todos los artículos relacionados con esta pandemia se ofrecen en abierto.

Existen prisas por conocer. La población pide saber más, estar al tanto y actualizada sobre los avances científicos. En todos los medios de comunicación de masas gran parte de la información está dirigida a la información sobre la evolución y los tratamientos de esta pandemia.

Existen prisas por actuar. Las autoridades, los gobiernos y quienes tienen capacidad de toma de decisiones a cualquier nivel tienen que tomarlas en tiempos muy recortados. Muchos de ellos ya están anunciando fechas para la vacunación.

Ante esta pregunta en EL PAÍS, Amós García Rojas declaraba que "voy a quedarme situado en un ángulo de buena fe y voy a pensar que es por la necesidad de llevar optimismo a la ciudadanía después de tantas noticias negras, tanta desazón y tanto desconcierto. Desde el lado malo, podemos pensar en movimientos bursátiles y temas de estos [precisamente, la bolsa se ha mantenido al alza tras el anuncio de Moderna]".

Las prisas no pueden poner en riesgo la seguridad de la vacuna

Pero sí que pueden poner sobre la mesa dudas e interrogantes en la ciudadanía. Esta carrera por conseguir la vacuna efectiva genera inquietud en la población. Lo lógico es que se presenten los resultados en los medios científicos y poco a poco fuéramos viendo el impacto.

Pero eso no tiene nada que ver con la seguridad: todos los procesos que siguen estas vacunas son los que siguen siempre. Luego tendrá que ser autorizada por los órganos reguladores del medicamento.

Ante las dudas, un tercio de los españoles es reacio a inmunizarse cuando salga la vacuna definitiva

Con las dudas e incertidumbres, muchas encuestas señalan que un tercio de los españoles es reacio a vacunarse. Tiene lógica esa respuesta de un porcentaje amplio de la ciudadanía. Pero somos un país que tiene muy interiorizado lo que han significado las vacunas como herramienta básica de salud pública.

No sabemos que pasará finalmente con la vacuna, si ese 95 % de efectividad de Moderna se mantendrá en condiciones no ideales con las mutaciones existentes en varias regiones del planeta. Pero lo que sí que sabemos es que ninguno de los principales candidatos a vacunas ha completado aún los ensayos clínicos. Además, los organismos reguladores que autorizan las vacunas estudian con las necesidades que impone la epidemia de coronavirus y según los expertos no se han considerado cuestiones sobre la fabricación y distribución. Por lo tanto, solo nos queda esperar.

La confianza pública en una vacuna será crucial a medida que las autoridades de salud pública intenten convencer a millones de personas sanas en todo el mundo para que se la pongan.

2020-11-22

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