Los científicos alertan de que una vacuna aprobada con prisas podría “empeorar” la pandemia

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Vacuna coronavirus / EP

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El ministro de Sanidad, Salvador Illa, aseguró que, a finales de este año 2020
podríamos tener las primeras dosis de la vacuna contra el COVID-19.

Los científicos y expertos de la Organización Mundial de la Salud
 critican estas presiones políticas y económicas
para autorizar vacunas experimentales cuanto antes.

Un grupo de expertos ha publicado un artículo en la revista The Lancet,  
en el que afirman que ninguna de las 33 vacunas experimentales
 que ya están en ensayos en humanos
ha demostrado todavía su seguridad y eficacia.

Dicen que existe el peligro de que las presiones políticas y económicas
para introducir rápidamente una vacuna contra el COVID-19
puedan provocar el despliegue generalizado de una vacuna
que en realidad sea muy poco efectiva,
por ejemplo, que solo reduzca la incidencia de COVID-19 entre un 10% y un 20%.

Es fundamental garantizar la seguridad de las vacunas puesto que, no hacerlo,
podría tener consecuencias devastadoras.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, aseguró en una entrevista en Antena 3 TV recogida por Servimedia que, "si no se tuercen las cosas, a finales de este año podríamos tener las primeras dosis de la vacuna" contra el COVID-19, aunque reconoció que no se puede "afirmar con certeza absoluta".

Los científicos y expertos de la OMS critican estas “presiones políticas y económicas” para autorizar inyecciones experimentales cuanto antes.

Las futuras vacunas contra el coronavirus no protegerán a todas las personas vacunadas

Es posible que algunas de las primeras vacunas contra el nuevo coronavirus estén tan lejos de ese 100% que incluso sean peores que no tener nada, según advierte en The Lancet,  un grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ninguna de las 33 vacunas experimentales que ya están en ensayos en humanos ha demostrado todavía su seguridad y eficacia. “Existe el peligro de que las presiones políticas y económicas para introducir rápidamente una vacuna contra la COVID-19 puedan provocar el despliegue generalizado de una vacuna que en realidad sea muy poco efectiva, por ejemplo, que solo reduzca la incidencia de COVID-19 entre un 10% y un 20%”, alertan los expertos.

Es fundamental garantizar la seguridad de las vacunas puesto que, no hacerlo, podría tener consecuencias devastadoras.

El Gobierno de Donald Trump ya ha prometido tener dosis de las primeras vacunas en octubre en EEUU

Pese a los anuncios procedentes de países como EEUU o Rusia, ninguna de las vacunas que se está desarrollando contra el COVID-19 se administrará a la población antes de completar los ensayos clínicos.

No está claro cuál será el umbral de eficacia necesario para frenar la pandemia. La OMS prefiere una vacuna de una sola dosis con más de un 70% de eficacia, pero se conformaría con una vacuna de dos dosis y un 50% de eficacia, según los límites fijados en abril. Según publica EL PAÍS, una reciente simulación —dirigida por el investigador Bruce Lee, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York— sugiere que, para prevenir nuevas epidemias sin otras medidas de control, la vacuna tendría que ofrecer una eficacia del 60% si se inocula a todo el mundo, de más del 70% si solo se inyecta a tres de cada cuatro ciudadanos y del 80% si apenas se vacuna el 60% de la población.

En cualquier caso, incluso una idílica vacuna con un 100% de eficacia no sería muy útil si la mitad de los ciudadanos deciden no inyectársela, según la simulación de Lee.

“La utilización de una vacuna poco efectiva podría empeorar la pandemia”, alertan los expertos de la OMS en el artículo publicado en la revista médica The Lancet

Rusia ya ha tenido que rectificar el anuncio sobre su vacuna 'Sputnik V' y lo que iba a ser una aprobación de esa vacuna se ha reconvertido en un estudio fase 3.

La principal propiedad de las vacunas es la seguridad, y una vacuna no puede salir al mercado si no está comprobada su seguridad. Los efectos secundarios que ello podría suponer, podrían empeorar la pandemia.

La eficacia y la seguridad de las actuales vacunas experimentales se analizan comparando los resultados de decenas de miles de voluntarios vacunados frente a un grupo de control de otras tantas personas no vacunadas. Si hay muchos menos enfermos de covid entre los vacunados y no se registra nada extraño, la vacuna será eficaz y segura. Pero si se autoriza una vacuna poco eficaz y se convierte en el tratamiento preventivo estándar, las siguientes vacunas experimentales no tendrían que demostrar que son mejores que un placebo, sino que no son peores que la vacuna ya aprobada.

La OMS propone un ensayo internacional de múltiples vacunas a la vez

Para garantizar la eficacia de las vacunas, el equipo de expertos de la OMS propone estudiar al mismo tiempo múltiples vacunas experimentales, comparándolas entre sí y con un placebo. Los investigadores creen que un ensayo de entre tres y seis meses sería suficiente para identificar una vacuna capaz de reducir el riesgo a la mitad.

La OMS hace un llamamiento a los desarrolladores de vacunas para que se incorporen a este futuro análisis múltiple, denominado ensayo Solidaridad.

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