Día Internacional de la Educación: 262 millones de niños y jóvenes siguen sin estar escolarizados

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24/01/2021 - 09:00
24 de enero, Día Internacional de la Educación

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La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 24 de enero como el Día Internacional de la Educación en celebración del papel que ésta desempeña en la paz y el desarrollo, aunque en la actualidad aún haya 262 millones de niños y jóvenes sin estar escolarizados, según ha apuntado la Unesco.

Esta celebración pretende concienciar a todo el planeta de su importancia y garantizar el acceso a una educación de calidad. Es una fecha especialmente importante este año si tenemos en cuenta que el sistema educativo ha entrado en una nueva era sin precedentes.

La educación es un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva

Sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos.

Según los datos de la Unesco, en la actualidad, 262 millones de niños y jóvenes siguen sin estar escolarizados, 617 millones de niños y adolescentes no pueden leer ni manejan los rudimentos del cálculo; menos del 40 por ciento de las niñas del África Subsahariana completan los estudios de secundaria baja y unos 4 millones de niños y jóvenes refugiados no pueden asistir a la escuela.

Es inaceptable que las personas no puedan ejercer su derecho a educarse

El lema de esta edición es 'Recuperar y revitalizar la educación para la generación COVID-19'. Es hora de reforzarla incrementando la colaboración y la solidaridad internacionales con miras a colocar a la enseñanza y el aprendizaje a lo largo de toda la vida en el centro de la recuperación.

Fuentes de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), en conversación con GNDiario, ponen el foco en Iberoamérica, "que es una región muy desigual donde una pequeña parte de la población concentra un elevado número de los ingresos totales". Esta desigualdad se traslada y se profundiza en el sistema educativo: "las oportunidades están distribuidas de manera desigual, tanto en acceso, como especialmente en permanencia y continuación de estudios en niveles superiores".

Las poblaciones más vulnerables que tienen un riesgo elevado de “quedarse atrás”

Asimismo, estas desigualdades se incrementan para las poblaciones más vulnerables que tienen un riesgo elevado de “quedarse atrás”, como las niñas y adolescentes, población con discapacidad o pueblos indígenas, colectivos donde la tasa de asistencia es significativamente menor a la de la población en general.

Por otro lado, en la OEI tienen la educación en primera infancia como una de las prioridades, por su elevado impacto en la inversión en una etapa tan crucial. Además, está la cuestión del desarrollo de capacidades de los docentes y la gobernanza de los sistemas educativos en la región. "Existe un amplio consenso en la necesidad de una mayor y mejor formación continua dirigida a los docentes para afrontar los retos de la sociedad actual. La calidad educativa pasa por tener profesores cualificados, motivados y comprometidos".

Otro de los retos que enfrenta la región, sobre todo en alguno de los países, es el tema de la educación en derechos humanos y ciudadanía global por cuestiones tan importantes como la democracia, el medio ambiente, la seguridad o los movimientos migratorios

La pandemia ha puesto de manifiesto las carencias educativas

Esta organización internacional ha remarcado que la pandemia ha venido a poner de manifiesto y evidenciar una urgencia educativa relacionada con el acceso y la brecha digital. Y no solo en cuanto a conectividad y equipos o materiales sino también a la revisión de contenidos y su adaptación a las demandas del mercado laboral. Y eso tiene que ver también con un tema de equidad y de continuidad que se traduce también en el efecto que tiene esta crisis sanitaria en las competencias y habilidades de nuestros estudiantes y el vínculo con su acceso al empleo. "La crisis nos está haciendo reflexionar y actuar con rapidez hacia un modelo híbrido que combine las clases presenciales con el aprendizaje en casa".

No obstante, hay mucha disparidad en la región en cuanto a la vuelta a las clases. Hay países que ya han retomado la presencialidad y otros países que todavía no han vuelto a abrir los centros educativos. Lo más importante es que todas las decisiones que se están tomando sean las correctas y para eso es necesario todo un análisis y el involucramiento de toda la comunidad educativa para garantizar que se sigan cubriendo absolutamente todas las necesidades educativas y medidas sanitarias, ha reconocido la OEI.

Por el momento se están definiendo todas las estrategias de retomar las clases y se está haciendo de manera coordinada, recuperando los planes de estudio e identificando las diferentes opciones que hay para afrontar estas clases. Se están definiendo prioridades y asignando todos los roles para ver cuánto de factible es esta vuelta a las clases, asegurando todo lo necesario relacionado con espacios virtuales y presenciales, mejoramiento de la comunicación entre profesor y alumno y también fortaleciendo las capacidades de los docentes 

La generación COVID: ¿Cómo les afectará?

La Organización de Estados Iberoamericanos es consciente de que la pandemia no ha pasado y, aunque la incertidumbre persiste, sabe bien las consecuencias que la Covid-19 ya nos está dejando. Las divide en dos factores determinantes: los niveles de aprendizaje y la tasa de abandono educativo, todo mucho más agudizado en los grupos de población históricamente más vulnerable

De acuerdo a la información de algunas investigaciones y expertos, el cierre de las escuelas y la interrupción de las clases ha llegado a afectar a más de 177 millones de estudiantes en la región iberoamericana. Se estima que una irrupción de cuatro meses en la actividad educativa repercute en un 11 % menos de aprendizaje y eleva las tasas de abandono escolar que suele ser más notable en el caso de las adolescentes.

El desempleo o el empleo precario favorece la pobreza

En el momento actual ya se puede apreciar en el nivel de interrelaciones sociales y de aprendizajes por imitación, un retardo en el desarrollo de niñas y niños de la generación COVID, donde las expresiones faciales, la vocalización o el contacto físico, se ve reducido al ámbito familiar, ha señalado fuentes de la OEI.

Por tanto, la pandemia ha acentuado la incertidumbre del contexto y exige que los y las jóvenes desarrollen habilidades y competencias claves para su inclusión y empleo. Las brechas y desigualdades acentuadas por la crisis que afectan a los jóvenes de la región son más marcadas en el caso de las mujeres, imposibilitando el acceso a puestos de trabajo decente. Ello se combina, muchas veces, con la necesidad de dedicarse a actividades de cuidado no remuneradas, o con situaciones de desempleo o de empleo precario, todo lo cual aumentan sus probabilidades de vivir en situación de pobreza.

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