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Cada vez más jóvenes en España cuestionan la idea de formar una familia y desconfían del futuro que les espera. Según una encuesta del Instituto DYM, uno de cada cinco menores de 35 años no quiere tener hijos, y la mayoría de la población prefiere una vida corta pero con calidad, antes que vivir muchos años en malas condiciones. El estudio revela una generación con menos expectativas, más crítica con el progreso tecnológico y menos optimista sobre su bienestar en la vejez.
Jóvenes sin hijos y sin fe en el futuro
Cada vez más jóvenes en España se muestran escépticos respecto a su futuro, tanto personal como colectivo. Esta percepción se refleja en la forma en que imaginan su vida: con menos hijos, menos años, pero más calidad. Así lo indica una reciente encuesta realizada por el Instituto DYM, con motivo del Día Mundial de la Población, que se celebra cada 11 de julio.
Uno de los datos más significativos del estudio es que el 20 % de los jóvenes de entre 18 y 35 años no contempla tener hijos. Esta decisión está especialmente marcada en las mujeres: el 22 % afirma no querer ser madre en ningún momento, frente al 20 % de los hombres que también descartan la paternidad. Aunque aún hay jóvenes que sí desean formar una familia —el 36 % de las mujeres y el 27 % de los hombres—, la tendencia general muestra una clara disminución del interés por la crianza.
Educación, empleo y expectativas
El deseo (o no) de tener hijos también parece estar condicionado por otros factores, como el nivel educativo y la situación laboral. Entre las mujeres, por ejemplo, la negativa a ser madre se incrementa según sube su nivel de estudios mientras solo el 14 % de quienes cuentan con Educación Primaria rechazan tener hijos, ese porcentaje sube hasta el 22 % entre quienes tienen un máster o doctorado. En el caso de los hombres ocurre lo contrario: quienes tienen menor formación son más reacios a tener hijos.
También el empleo influye. Una de cada tres mujeres estudiantes afirma que no quiere tener descendencia, mientras que solo el 14 % de los hombres en la misma situación piensa igual. Entre los desempleados, la desconfianza es mayor y hasta el 30 % de las mujeres sin trabajo no quieren ser madres, cifra que asciende al 46 % en el caso de los hombres sin empleo.
Vivir mejor, aunque sea menos
Más allá de la cuestión de la natalidad, el estudio muestra una preferencia generalizada por una vida de calidad sobre una vida larga. El 60 % de los encuestados prefiere vivir menos años si eso implica disfrutar de buena salud y condiciones de vida dignas. Esta perspectiva es especialmente común entre los mayores de 65 años, pero también está presente entre personas en activo y jubiladas.
No obstante, los más jóvenes se muestran más divididos, ya que el 48 % elige calidad sobre duración, pero un 42 % duda entre ambas opciones, y un 10 % prioriza vivir más tiempo, aunque las condiciones no sean óptimas. Entre los estudiantes, apenas el 36 % prefiere calidad de vida frente a longevidad.
La visión del futuro es más pesimista entre la juventud. Solo un tercio cree que la tecnología y los avances médicos lograrán alargar la esperanza de vida, frente a casi la mitad de los adultos mayores. Además, apenas un 31 % de los jóvenes cree que tendrá una vida larga y saludable, frente al 45 % del resto de la población.
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