Pobreza infantil: La otra cara de la pandemia

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07/02/2022 - 18:00
Pobrezainfantil

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Desde que se inició la pandemia por coronavirus, un millón de españoles bajó del umbral de la pobreza mientras las grandes fortunas vieron aumentar su riqueza casi en un 30 %. España se encuentra dentro del podio de los países de la Unión Europa con mayor índice de pobreza y exclusión social infantil, por detrás de Rumania y Bulgaria.

Unicef alerta del problema

La crisis desatada por la pandemia del Covid-19 ha provocado un enorme desgarrón social, incrementando, más si cabía, la enorme brecha que había entre distintos estatus sociales. Donde mayor se ha notado el impacto ha sido claramente de nuevo en la pobreza, en los hogares con menores de edad, según el informe, '¿Cómo reducir la pobreza infantil en España?', publicado por Unicef España.

El documento demanda al Gobierno la urgente necesidad de mejorar el sistema español de ayudas y de protección a la infancia, dado que el Covid-19 ha empeorado una situación ya preocupante. Las tasas de riesgo de pobreza infantil previas a la pandemia eran ya muy altas España (casi uno de cada tres niños) y situaban el país a la cabeza de Europa, junto a Rumanía, Bulgaria e Italia.

“La pobreza infantil en España es del 27,4 %. Es uno de los países de la Unión Europea con mayor pobreza infantil y donde las prestaciones monetarias tienen menor impacto. Durante la última década, el riesgo de pobreza infantil ha sido mayor que el riesgo de pobreza de los adultos”, recuerda Cristina Junquera, responsable de Incidencia Política y Estudios de Unicef España. “La pandemia de la covid-19 sin duda va a amplificar estos datos y va a aumentar la pobreza, la exclusión y la desigualdad infantil”.

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Padre con sus hijas.
Imagen del País.com

Propuestas para mitigar la inversión

El paro, ataca con más fuerza al intervalo de edad que va desde los 18 años a los 34 siendo los jóvenes lo que más difícil lo tienen a la hora de encontrar trabajo o unas condiciones dignas. Las heridas sociales de dos años de pandemia son profundas, y duelen tanto o más que las causadas por la Gran Recesión de 2008, prolongada en el sur de Europa por la crisis de deuda de principios de la década de 2010.

La fuerza que ha tenido esta crisis provocada por la pandemia ha hecho que el Gobierno actúe y tome medidas. Entre ellas, destaca el Ingreso Mínimo Vital, que contribuye a frenar un poco la pobreza extrema. Pero Unicef avisa y dice que “esta ayuda no debería sustituir a otras, como la prestación por hijo a cargo, una medida fundamental que la organización defiende desde hace años para reducir las altas tasas de pobreza infantil”.

Esto provoca que aquellos niños que viven en situación de pobreza extrema sufran numerosas consecuencias como, por ejemplo, tener un rendimiento inferior en clase con respecto al resto de sus compañeros, más dificultad para encontrar un trabajo al crecer o problemas graves de salud, como afecciones respiratorias o de huesos al haber vivido muchos años en ambientes mal aclimatados o no haber podido alimentarse correctamente a lo largo de sus vidas.

Para intentar mitigar el impacto de la pandemia, la Comisión Europea ha instado a los Estados miembros a emitir un plan con objetivos a medio plazo para intentar alcanzar la llamada garantía infantil europea, un horizonte comunitario que persigue erradicar la pobreza y la exclusión social de los menores a través de la implementación de políticas para que estos niños y niñas en exclusión tengan garantizado el acceso a servicios públicos básicos como la educación, una vivienda adecuada, o al menos una comida saludable cada día que tengan colegio.

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