La OMS pide que se garantice que las mujeres y los niños puedan acceder a las medidas de prevención contra el coronavirus

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©UNICEF/Fouad Choufany Una enfermera toma la temperatura a una niña en un Centro de Atención Primaria de Salud en Beirut, Líbano, durante el brote de COVID-19.

Lectura fácil

Desde la Organización Mundial de la Salud, 
avisan de que los efectos secundarios que puede provocar el nuevo coronavirus, 
son peores en las mujeres, niños y adolescentes. 
Peores que en hombres y peores que las muertes que el coronavirus ha generado.

El colapso de los hospitales ha aumentado el riesgo de fallecimiento de muchas mujeres
por complicaciones en el embarazo o en el parto.

Las mujeres pasan más tiempo en casa con personas dependientes.
Esto quiere decir que ellas están más expuestas a contagiarse de coronavirus.

Por otra parte, los adolescentes,
 tienen un mayor riesgo de depresión y ansiedad,
así como de acoso y de embarazos no deseados.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha avisado de que los efectos secundarios que puede provocar el nuevo coronavirus en las mujeres, niños y adolescentes pueden ser "mayores" que las muertes que en sí ha generado.

La crisis del coronavirus no puede afectar de por vida a mujeres y niños

Y es que, tal y como ha explicado el director general de la OMS, la pandemia del coronavirus ha colapsado los sistemas sanitarios de muchos países, lo que ha aumentado el riesgo de fallecimiento de muchas mujeres por complicaciones en el embarazo o en el parto.

Por ello, Tedros ha pedido que se garantice que las mujeres y los niños pueden acceder a las medidas de prevención contra el coronavirus y de que, al mismo tiempo, exista una atención "respetuosa" hacia las madres y sus recién nacidos.

En este sentido, el director general de la OMS ha informado de que el organismo de Naciones Unidas está actualmente investigando el riesgo que existe de que las mujeres con COVID-19 transmitan a sus bebés el virus a través de la lactancia.

"Sabemos que los niños tienen un riesgo relativamente bajo de COVID-19, pero tienen un alto riesgo de numerosas otras enfermedades y afecciones que la lactancia materna previene. Según la evidencia disponible, el consejo de la OMS es que los beneficios de la lactancia materna superan cualquier riesgo potencial de transmisión de COVID-19", ha aseverado Tedros.

Así, el dirigente de la OMS ha instado a los países a que animen a las mujeres sospechosas o confirmadas de COVID-19 a que continúen con la lactancia y a que no se separen sus bebés a menos que estén muy enfermas.

Garantizar que los niños, adolescentes y jóvenes tengan acceso a pruebas, tratamientos y vacunas del COVID-19 cuando estén disponibles

Por otra parte, Tedros ha mostrado su preocupación por el impacto que la pandemia puede tener en los adolescentes, recordando que la evidencia actual está sugiriendo que tienen un mayor riesgo de depresión y ansiedad, así como de acoso y de embarazos no deseados.

El cierre de los colegios y universidades puede tener un impacto negativo en la salud mental de los jóvenes, dado que en algunos países más de un tercio son atendidos en los colegios, al igual que alimentados.

"Las oportunidades limitadas para la actividad física y el mayor uso de tabaco, alcohol y drogas pueden tener un impacto en la salud a largo plazo de estos jóvenes. Para abordar estos desafíos, la OMS ha desarrollado directrices sobre el mantenimiento de los servicios esenciales", ha apostillado.

Finalmente, Tedros ha recordado que existen ya muchos medicamentos y test que se pueden comprar en las farmacias sin receta médica, como por ejemplo los del VIH

Las mujeres están en riesgo frente al coronavirus, pero por una razón muy distinta a los hombres: los roles y mandatos asociados a su género

Según un informe elaborado por Oxfam Intermón, las mujeres realizan más de tres cuartas partes del trabajo de cuidados no remunerado, y constituyen dos terceras partes de la mano de obra que se ocupa del trabajo de cuidados que sí está remunerado.

El estudio, titulado “COVID-19: los impactos del brote en el género” y publicado en la revista científica The LancetClare Wenham, Julia Smith y Rosemary Morgan señalan que “entender cómo los brotes de enfermedades afectan de manera diferente a hombres y mujeres es fundamental para desarrollar políticas de intervención equitativas e igualitarias”.

Así, las científicas consideran que “la respuesta a brotes de enfermedades como el COVID-19 debe ser efectiva y no reproducir las desigualdades de género”. Instan a los gobiernos a que cuenten con mujeres en los equipos que realizan los protocolos porque es en esa toma de decisiones donde a menudo se obvia “la vulnerabilidad diferencial a la infección entre hombres y mujeres”.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitido en 2007 sobre epidemias y enfermedades infecciosas señalaba que “los roles típicos de género condicionan el lugar en el que las mujeres pasan tiempo [la casa, por ejemplo, con personas dependientes]” y, por tanto, “la frecuencia e intensidad de la exposición a determinados agentes infecciosos”.

Si no cambia el hecho de que sean mayoritariamente las mujeres quienes asuman las labores de cuidado, las mujeres están más expuestas a contagiarse en esta y en otras epidemias.

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