El coronavirus toma un pulso a las libertades y los estados democráticos

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Manos de colores representando la democracia

Lectura fácil

La crisis del coronavirus amenaza la democracia.

La democracia es un sistema de gobierno,
que permite que la ciudadanía exprese su opinión y sea escuchada.
En una democracia, todas las personas merecen respeto y consideración.
No importa su edad, color de piel, religión o país de procedencia.

Las personas que viven en un país democrático
 pueden elegir a sus gobernantes y tomar decisiones importantes para el país.

Tras la crisis del coronavirus, 
más de 500 líderes políticos, civiles, galardonados con el Premio Nobel
e instituciones prodemocráticas han firmado una carta abierta
para defender la democracia,
advirtiendo que las libertades que apreciamos están amenazadas
por los gobiernos que están utilizando la crisis para reforzar su control del poder.

Muchos países de nuestra proximidad geográfica y democráticos someten la figura de la democracia a la gestión realizada durante la pandemia en cada país. En España, por ejemplo, una vez aparcado el estado de alarma, ya que desconocemos si habrá que retomarlo en algún momento, deben de encauzar las cientos de denuncias que han recibido los distintos gobiernos: nacional y autonómico por parte de la sociedad civil: sanitarios, sindicatos, asociaciones de diversa índole, etc, la gestión realizada en el marco del coronavirus.

Sobre la mesa está las limitaciones y el menoscabo en el marco de las libertades individuales, que en el caso español ha supuesto el estado de alarma. El coronavirus, nos enfrenta a una nueva situación en el marco de los países democráticos. La convivencia tal y como la conocemos, el estado de derecho y los laberintos jurídicos a los que nos expone esta situación son un precipicio al que aún no nos habíamos asomado.

En estas largas y duras semanas donde el COVID-19, ha puesto en limite nuestra democracia y en concreto, el sistema sanitario, la figura de las personas mayores y la vulnerabilidad de la ciudadanía, se avecina la creación de un espacio para pensar y repensar sobre los pilares que habíamos levantado, los cuales ahora son frágiles y cómo sostenerlos para que alcancen consistencia moldeando estas estructuras y actualizándolas, por tanto.

La amenaza de las libertades en una carta abierta

“Las libertades que apreciamos están amenazadas por los gobiernos que están utilizando la crisis para reforzar su control del poder”. De esta manera queda reflejado en una carta redactada por más de más de 500 líderes políticos, civiles, galardonados con el Premio Nobel e instituciones prodemocráticas han firmado una carta abierta para defender la democracia.

Diversos gobiernos de todo el mundo han reunido poderes de emergencia que han restringido los derechos humanos y facilitado la vigilancia estatal; a menudo ignorando las restricciones legales, los controles y los equilibrios, y los plazos de tiempo para restaurar el orden constitucional.

La pandemia del coronavirus plantea serias amenazas a la democracia, y estos líderes han decidido unirse para alzar la voz con este texto: "Una llamada a defender la democracia", una carta abierta iniciada por IDEA Internacional, con sede en Estocolmo, y la Fundación Nacional para la Democracia, con sede en Washington D. C. abrazada por 73 instituciones prodemocráticas, así como líderes políticos y cívicos de todo el mundo, incluidos 13 galardonados con el Premio Nobel y 62 ex jefes de estado y de gobierno.

En un momento turbio donde el espíritu crítico parece “no estar disponible”, se publica esta carta para crear conciencia, y movilizar a los ciudadanos y a los responsables políticos para proteger la democracia, reconociendo que este es el sistema más efectivo para manejar las crisis mundiales y al mismo tiempo proteger los derechos de la población, en concreto, los sectores más vulnerables y con menos recursos.

“La pandemia actual representa un temible desafío global para la democracia. Los líderes autoritarios de todo el mundo ven la crisis de la COVID-19 como un nuevo campo de batalla político en su lucha para estigmatizar la democracia como débil y revertir sus impresionantes logros de las últimas décadas”, expresa uno de los párrafos de la carta.

También se hace referencia a que: “La democracia está amenazada y las personas que se preocupan por ella deben convocar la voluntad, la disciplina y la solidaridad para defenderla. Están en juego la libertad, la salud y la dignidad de las personas en todas partes”.  Se observa y cuesta asumir que los regímenes autoritarios estén utilizando la crisis para concentrar aún más su poder. En  este sentido, algunos estados democráticos también han introducido poderes de emergencia sin las garantías necesarias para que las medidas puedan revertirse, dice la carta.

Y señala además que: "Esta demostración sin precedentes de solidaridad global es una señal de que la democracia, aunque amenazada, también es resistente", dice Carl Gershman, presidente de la Fundación Nacional para la Democracia y uno de los firmantes.

Los sistemas democráticos permiten que la sociedad civil se movilice, que se enfrenten las desigualdades, que se debatan abiertamente las cuestiones de política, que fluya libremente información confiable y que los gobiernos rindan cuentas a los ciudadanos, serán elementos claves para enfrentar una crisis de este calibre desde la honestidad con la población.

Finalmente, la carta termina con esta línea argumental: “Ahora es el momento en que todos debemos defender la democracia. Necesitamos dejar claro para todos lo que está en juego y que no permitiremos que los líderes con tendencias autoritarias utilicen esta u otras crisis para aumentar su poder y disminuir nuestros derechos. Necesitamos defender la democracia. De esto se trata en la carta, dice Kevin Casas-Zamora, secretario general de IDEA Internacional.

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