La desigualdad de género también está presente en el arte

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El arte también refleja la desigualdad de género.

Lectura fácil

El arte refleja la desigualdad de género,

ya que las mujeres han aparecido en los cuadros

a lo largo de la historia representadas

como el ángel del hogar, mujeres fatal 

o las mujeres ociosas de las clases altas.

Las representaciones de las mujeres en la pintura,

desde la Antigüedad, han tenido que ver con su papel en la sociedad.

A lo largo de la historia,

las mujeres han aparecido en los cuadros enmarcadas en determinados tipos.

Por lo tanto, es un reto que una sociedad que se comunica a través de imágenes,

como son los emoticonos, adquiera más cultura visual.

Esto podría conseguirse a través de una mayor formación

en historia del arte, trabajando en el análisis visual de imágenes que nos rodean

y son consumidas por la juventud,

al igual que lo hacemos con los textos.

De esta manera, seríamos más reflexivos

y críticos con respecto a lo visual.

El arte refleja la desigualdad de género, ya que las mujeres han aparecido en los cuadros a lo largo de la historia representadas como el ángel del hogar, la 'fem fatal' o las mujeres ociosas de las clases altas.

La desigualdad de género y el arte

Como dijo en los años setenta el escritor y crítico de arte John Berger, “los hombres miran a las mujeres. Las mujeres se miran a sí mismas a través de cómo son miradas. Esto determina no solo la mayoría de las relaciones entre hombres y mujeres, sino también la relación de las mujeres consigo mismas”.

Las representaciones de las mujeres en la pintura, desde la Antigüedad, han tenido que ver con su papel en la sociedad. A lo largo de la historia, las mujeres han aparecido en los cuadros enmarcadas en determinados tipos.

El arte y la representación de las mujeres en él

Por ejemplo, como el ángel del hogar (buena madre y esposa), como la fem fatal (mujer seductora y malvada) y como mujeres ociosas (de clase alta), la mujer moderna (en los albores del siglo XX, conduciendo o fumando como algo anecdótico), etc.

Esas obras de arte que han representado a las mujeres han llegado hasta nuestros días. En la actualidad, vemos esos prototipos en la publicidad, las series, el cine o los videoclips. No lo sabemos, pero no inventamos nada nuevo en ellos, sino que arrastramos el peso de una historia visual y literaria milenaria.

Se han ido construyendo los estereotipos en torno al género

Asimismo, la historia del arte estudia esta transmisión de las imágenes a través del “método iconográfico”, que varios expertos desarrollaron desde finales del siglo XIX. Es difícil saber desde qué momento el ser humano comenzó a representar la sensualidad en el arte. Lo cierto es que encontramos escenas de sexo explícito en todas las culturas desde la Antigüedad.

Este método analiza las obras de arte desde los símbolos que aparecen en las obras, qué significados se les otorga en cada época y lugar, y cómo evolucionan. Aplicar el método nos permite entender cómo se han ido construyendo los estereotipos en torno al género. Una de las muchas cuestiones que pueden estudiarse son las imágenes relacionadas con la sensualidad y el erotismo.

El baño, provocación o intimidad violentada

Un caso interesante es el de la mujer que está tomando un baño y es violentada. Lo encontramos en un mito de la antigüedad como es el de Artemisa (la diosa Diana en la mitología romana) y Acteón, muy representado durante la Edad Moderna por pintores como Tiziano, Clerck y Alsloot o Heintz, entre otros.

El mito, narrado por Ovidio, cuenta que Artemisa, mientras tomaba un baño en el río, sorprendió al cazador Acteón observándola. Como castigo, la diosa lo convirtió en un venado para que fuera apresado por sus propios perros. Sin embargo, el momento que eligen los pintores no es ese, sino el instante en el que el hombre observa a la diosa. Esta escena se repite en la obra literaria Los siete infantes de Lara, aunque sin apenas representaciones plásticas.

La mujer, la manzana y el mal

Otros casos los encontramos a través de la cuentística tradicional. Por ejemplo, la historia mitológica de Eros y Psique que cuenta Apuleyo, inspiró el conocido cuento de La Bella y la Bestia, cuya influencia llega a Pedro Almodóvar, que relacionó Átame con la versión del cuento de Disney.

También pervive a través de la historia la manzana como símbolo del mal asociado a la mujer. Una manzana está en el origen de la Guerra de Troya, desencadenada por una disputa entre Afrodita, Atenea y Hera. Paris elige a Afrodita como la más bella y la diosa le da a cambio el amor de Helena, lo que provoca la batalla.

La manzana vuelve a estar presente en la Biblia. El demonio consigue que Eva y Adán coman del fruto prohibido, una manzana. También aparece en el cuento de Blancanieves. Cómo no, de nuevo una disputa entre dos mujeres por ser la más bella.

Retos en cuanto a la igualdad, también visual

Todas estas representaciones de lo sensual están retratadas desde el punto de vista masculino. Llama la atención cómo en muchos episodios lo erótico se muestra a través de mujeres que son atacadas.

Algunos estudios recientes indican cómo la pornografía que consumen nuestros jóvenes está plagada de actos violentos sobre las mujeres, violaciones, incluso en grupo. Esto podría ser una de las causas de que este tipo de acciones se den cada vez con más frecuencia en la realidad. Por este motivo debemos educar en valores como la igualdad de género también a través del arte.

Por lo tanto, es un reto que una sociedad que se comunica a través de imágenes, como son los emoticonos, adquiera más cultura visual. Esto podría conseguirse a través de una mayor formación en historia del arte, trabajando en el análisis visual de imágenes que nos rodean y son consumidas por la juventud, al igual que lo hacemos con los textos. De esta manera, seríamos más reflexivos y críticos con respecto a lo visual.

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