Slow Food: un movimiento de alimentos para cambiar el mundo

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Un mercadillo Slow Food celebrado en Italia

Lectura fácil

El movimiento Slow Food defiende:

  • Las tradiciones regionales
  • La buena alimentación
  • El placer gastronómico
  • Un ritmo de vida lento

Este movimiento está presente en casi todo el planeta.

De esta forma quieren acercar la alimentación y explicar la fuerte relación que existe entre los alimentos, el planeta, las personas, la política y la cultura.

El movimiento Slow Food va mucho más allá de los alimentos

A su vez, Slow Food es una organización fundada en 1989 para conseguir estos objetivos:

  • Luchar contra la desaparición de culturas y tradiciones alimentarias locales
  • Contrarrestar el crecimiento de los ritmos de vida acelerados
  • Combatir el desinterés general sobre los alimentos que consumimos, la procedencia y la forma en la que las decisiones alimentarias afectan al mundo que nos rodea

Cuando elegimos consumir un tipo de alimentos concretos, ejercemos una especie de influencia colectiva

sobre la forma en la que son cultivados, producidos y distribuidos.

Si nuestras elecciones son responsables y sostenibles, damos lugar a que se origine un gran cambio.

Es por ello que el movimiento lucha por conseguir un mundo en el que todos podamos acceder y disfrutar de una comida sana.

La labor del movimiento Slow Food está basado en tres principios interrelacionados:

  • BUENO: alimentación sabrosa y fresca de temporada que satisfaga los sentidos y forme parte de la cultura local.
  • LIMPIO: producción y consumo de alimentos que no perjudiquen el medio ambiente, el bienestar animal o la salud humana.
  • JUSTO: precios accesibles para los consumidores y justas retribuciones para los productores.

Una comunidad que se extiende a lo largo y ancho del mundo

La sede internacional de Slow Food se encuentra en Bra, Italia, en la localidad del Piamonte, allí fue donde nació el movimiento.

Desde allí planifican y promueven el desarrollo de la red y de sus proyectos por todo el mundo.

A nivel nacional, hay países en los que la organización cuenta con estructuras organizativas.

Estas estructuras nacionales tienen su propia autonomía para tomar decisiones,

pero siguen las directrices políticas establecidas por la organización.

El movimiento ha creado varias entidades

Desde su fundación, Slow Food cuenta con las siguientes entidades para desarrollar sus proyectos:

  • Fundación Slow Food para la Biodiversidad: Nació en el 2003 con el fin de apoyar los proyectos de Slow Food que defienden la biodiversidad y las tradiciones.
  • Fundación Terra Madre: Surgió al año siguiente, en 2004, para apoyar el crecimiento de una red global de comunidades del alimento, cocineros, académicos y jóvenes que trabajan para conseguir un sistema alimentario sostenible.
  • Universidad de Ciencias Gastronómicas (UNISG): La universidad abrió sus puertas en el 2004 con el objetivo de educar a los futuros profesionales de la alimentación.

Slow Food es una educación alimentaria basada en la formación,

que busca el estudio de todos los aspectos y repercusiones de la alimentación y su producción.

El movimiento Slow Food fue fundado en 1980 por Carlo Petrini y un grupo de activistas, con el fin de defender las tradiciones regionales, la buena alimentación, el placer gastronómico, y un ritmo de vida lento.

Con el pasar de los años, el movimiento ha evolucionado hasta estar presente en casi todo el planeta, para poder acercar la alimentación y demostrar la fuerte relación que existe entre los alimentos, el planeta, las personas, la política y la cultura.

Este movimiento mundial involucra a millones de personas en más de 160 países que trabajan para asegurar que todo el mundo tenga acceso a una alimentación buena, limpia y justa.

El movimiento Slow Food va mucho más allá de los alimentos

A su vez, Slow Food es una organización fundada en 1989 para conseguir estos objetivos:

  • Luchar contra la desaparición de culturas y tradiciones alimentarias locales.
  • Contrarrestar el crecimiento de los ritmos de vida acelerados.
  • Combatir el desinterés general sobre los alimentos que consumimos, la procedencia y la forma en la que las decisiones alimentarias afectan al mundo que nos rodea.

Slow Food muestra la estrecha relación que tiene la alimentación con muchos otros aspectos de la vida, como lo son la cultura, la política, la agricultura y el medio ambiente.

Cuando elegimos consumir un tipo de alimentos concretos, contamos con una especie de influencia colectiva sobre la forma en la que son cultivados, producidos y distribuidos.

Por lo que si nuestras elecciones son responsables y sostenibles, damos lugar a que se origine un gran cambio. Es por ello que el movimiento lucha por conseguir un mundo en el que todos podamos acceder y disfrutar de una comida sana, para los que la producen y para el planeta.

Desde la organización se oponen a "la estandarización del gusto y de la cultura y al poder ilimitado de las multinacionales de la industria alimentaria y la agricultura industrial".

Su labor está basada en una noción de calidad de los alimentos definida por tres principios interrelacionados:

  • BUENO: alimentación sabrosa y fresca de temporada que satisfaga los sentidos y forme parte de la cultura local.
  • LIMPIO: producción y consumo de alimentos que no perjudiquen el medio ambiente, el bienestar animal o la salud humana.
  • JUSTO: precios accesibles para los consumidores y justas retribuciones para los productores.

Una comunidad que se extiende a lo largo y ancho del mundo

La sede internacional de Slow Food se encuentra en Bra, Italia, en la localidad del Piamonte, allí fue donde nació el movimiento. Desde allí planifican y promueven el desarrollo de la red y de sus proyectos por todo el mundo.

A nivel nacional, hay países en los que la organización cuenta con estructuras organizativas. Algunas de ellas surgieron hace bastante tiempo, es el caso de países como:

  • Italia
  • Alemania
  • Suiza
  • Estados Unidos
  • Japón
  • Gran Bretaña
  • Países Bajos

Y otras, han sido formadas más recientemente en países como:

  • Brasil
  • Kenia
  • Corea del Sur

Estas estructuras nacionales tienen su propia autonomía para tomar decisiones, pero siguen las directrices políticas establecidas por la organización.

Dichas estructuras, coordinan las actividades de Slow Food, apoyan a los 'convivia', organizan eventos y actúan como punto de referencia para los miembros de la asociación.

En el ámbito local, los grupos denominados como 'convivia' coordinan actividades y eventos en ciudades, pueblos y comunidades de todo el mundo. Los datos de Slow Food apuntan que hay más de 1.500 'convivia' por todo el mundo

El movimiento extiende su brazo para hacernos llegar sus proyectos

Desde su fundación, Slow Food ha podido crear las siguientes entidades para seguir con sus proyectos y aspiraciones:

  • Fundación Slow Food para la Biodiversidad: Nació en el 2003 con el fin de apoyar los proyectos de Slow Food que defienden la biodiversidad y las tradiciones.
  • Fundación Terra Madre: Surgió al año siguiente, en 2004, para apoyar el crecimiento de una red global de comunidades del alimento, cocineros, académicos y jóvenes que trabajan para conseguir un sistema alimentario sostenible.
  • Universidad de Ciencias Gastronómicas (UNISG): La universidad abrió sus puertas en el 2004 con el objetivo de educar a los futuros profesionales de la alimentación.

Slow Food es una educación alimentaria basada en la formación y "el despertar de los sentidos", que busca el estudio de todos los aspectos y repercusiones de la alimentación y su producción.

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