La música vive un verano muy diferente al que nos tenía acostumbrados

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Mayalde interpreta la música popular de nuestros pueblos

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La crisis del coronavirus ha cambiado todos nuestros planes.

El verano en España se caracterizaba por la presencia de varios festivales de música.

Este 2020 se han cancelado casi todos los eventos.

Los artistas se han reinventado y buscan nuevas formas de hacernos llegar sus creaciones.

Muchos cantantes comienzan a ofrecer conciertos con aforo reducido, respetando la distancia de seguridad y con la obligación de llevar mascarillas.

¿Nos hemos acostumbrado al streaming de la música en directo?  Puede ser pero es difícil contemplar y acostumbrarse a vivir la música en directo ante un monitor de televisión.  

Venimos hablando en GNDiario de crisis, la de los sanitarios, la que conecta con la hostelería, y en esta ocasión hablamos de la profunda crisis que vive la música y todos los profesionales que hay entorno a ella.Técnicos de sonido, iluminación, montaje de escenarios, bandas y orquestas que amenizan las fiestas en nuestras ciudades y pueblos, los conductores de las furgonetas que trasladan las giras, maquilladores, estilistas, los músicos y artístas.

La música engloba un colectivo profesional muy amplio el cual está parado desde primavera y es ahora en verano cuando más trabajo tienen y más kilómetros se hacen para pasar el invierno dignamente.

En estos días, vemos cómo el ingenio de las bandas hace redoblar sus meninges para recuperar algo de luz en un momento realmente oscuro e incómodo para ellos. Ante la limitación de aforos de las salas de conciertos y ya conocido cierre y mayor limitación de aforo y horarios de estos espacios por los efectos del COVID-19, la oportunidad surge en plazas, patios de lugares emblemáticos como castillos o jardines para retomar el contacto con el público en directo, la emoción de una noche de verano, las guitarras y una voz que ante un micrófono relata lo que hasta ahora no se sabía de la canción que acaban de tocar, es la magia y la sensación que la música en vivo sobrevuela cuando una banda, sea cual sea, sube a un escenario.

Lo cierto es que en el verano de 2020 no sabemos qué pasará con la música en vivo. El festival al aire libre de Pedralves en Barcelona, pese al coronavirus ofrece un cartel realmente interesante, quizá la nota singular desde el punto de vista internacional eran las dos noches seguidas que Sr. Elton John había programado. Mediante un comunicado decidió aplazar sin nueva fecha sus dos noches por inseguridad ante el coronavirus y por seguridad hacia su equipo. Elton John no se encontraba de gira y acudía expresamente a Pedralves para realizar estos dos shows. Era la única estrella internacional que tocaría en España durante estos meses adversos provocados por la pandemia.

¿Qué pasará con los festivales de música este verano?

Hay citas como la del Viña Rock que se han postpuesto para octubre y aún no se sabe qué ocurrirá con estos festivales:  BBK, Primavera Sound, Sónar o Mad Cool, están aún en el aire con el perjuicio económico que esto puede causar para la organización y como efecto colateral para la hostelería de la zona (alojamientos y restaurantes) que también se benefician de estos eventos musicales.

El primer festival en cancelar en Estados Unidos fue el SXSW y el otro es Coachella, también en EEUU.

Mayalde vuelve a la carretera en agosto

Estos tiempos de pandemia y confinamiento de una manera o de otra, afectan a la población, también a los profesionales que se dedican al mundo de la música y los escenarios en gran medida. Mayalde es una agrupación musical que rescata los sonidos y letras de antaño, esas canciones que pasaban de generación en generación y que hoy mantienen gracias al buen hacer de Mayalde desde Salamanca.  

Mayalde ha vivido en primera persona las cancelaciones de sus conciertos y actuaciones por media España, incluso el Festival N´CA MAYALDE, organizado por ellos, y que sería una celebración de los 40 años desde la creación del grupo.

Llegaron a pensar que el año estaba perdido y que se cancelarían todos los conciertos programados, “en algún caso ha sido así”. La sorpresa ha sido que “la agenda ha ido llenándose, a partir de mediados de julio, con precaución, con medidas, con seguridad, y de repente agosto se ha convertido en uno de los que más conciertos vamos a tener en nuestra vida, casi haremos pleno”, explica Laura Martín, componente de Mayalde. “Los pueblos han llegado a la conclusión que lo nuestro abarca  públicos de varias generaciones, de bisabuelos a bisnietos, que es controlable, y sobre todo que es algo de las entrañas, que te trae a tu abuelo a  tu lado, y que hay que seguir cantando juntos hasta con mascarillas, hasta sin tocarnos, pero que hay que alimentar el espíritu y el alma, que también comen todos los días”.

Quizá ahora más que nunca, “la gente necesita la música, la memoria, los recuerdos, para vivir también”.

Para la agrupación hubiera sido un año terrible emocional y económicamente, pero al final, “si nos dejan trabajar en agosto, y no nos encierran antes por irresponsables, salvaremos el año. Solo pedimos eso…Cuidémonos!”.

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